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LOS PADRES DE LA IGLESIA. PADRES APOSTÓLICOS II

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SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA

Como parte del periplo propuesto a nuestros lectores sobre la vida y obra de los Padres de la Iglesia, este trabajo se dedica a San Ignacio de Antioquía, martir cristiano nacido alrededor del año 35.

Se desempeñó como obispo de Antioquía en Siria, y según varias fuentes bibliográficas fue discípulo de San Juan Evangelista. Su martirio, a ser devorado por las fieras salvajes, fue consecuencia de la condena recibida durante el reinado de Trajano.

Sobre la obra de este Padre Apostólico hay que destacar las siete epístolas que escribió durante su traslado desde Antioquía hasta Roma para ser ejecutado. Estas cartas constituyen una necesaria fuente de información para conocer las creencias y organizaciones de la Iglesia cristiana primitiva.

Sus epístolas fueron enviadas a las comunidades cristianas de Éfeso, Magnesia, Tralia,  Filadelfia y Esmirna, y dos a San Policarpo, obispo por esa fecha de Esmirna, en la actual Turquía, y finalmente a la propia comunidad donde sería ejecutado, Roma. En ellas, se descubren resúmenes detallados de la doctrina cristiana.

A continuación presentamos los once temas cardinales que se destacan en las cartas de San Ignacio de Antioquía.

1.Economía de Dios: Dios quiere librar al mundo y a la humanidad del poder del demonio. Lo que los profetas esperaron y por eso prepararon al pueblo de Israel, tuvo su cumplimiento en Cristo.
2. Cristología: Defensor de la doble realidad de Jesús, de su humanidad verdadera y de su divinidad inefable; de la verdad de su vida terrena y de la trascendencia de su gloria eterna. Atacó al docetismo, que negaba la naturaleza humana de Jesús y sobre todo de su sufrimiento como hombre.
3. Eucaristía: La Iglesia es el lugar del sacrificio. La Eucaristía es la medicina de la inmortalidad, alimento para vivir eternamente con el Señor.
4. Eclesiología: Se denominó a Iglesia como Católica para significar el carácter comunitario y universal de la misma.
5. Episcopado: Al frente de cada comunidad gobierna un obispo, quien preside en nombre y como representante de Dios; los presbíteros constituyen una especie de senado apostólico, y los diáconos se ocupan de los servicios de Cristo: pobres, enfermos, viudas y huérfanos.  El obispo vela por la rectitud de la doctrina; tiene que exhortar a sus fieles a trabajar para lograr la paz y la unidad. Cada obispo está en comunión con todos los demás obispos de cualquier parte del mundo.
6. Matrimonio y virginidad: El matrimonio simboliza la alianza eterna entre Cristo y su Esposa, la Iglesia. La unión matrimonial debe tener la doble compensación de lo carnal y de lo espiritual; el amor fiel es reflejo de la fidelidad de Cristo con su Iglesia. El que se sienta capaz de guardar la castidad lo debe hacer con el único fin de honrar con su carne al Señor, no para su engreimiento.
7. Imitación de Cristo: Para vivir la vida de Cristo y de Dios, hay que adoptar los principios y las virtudes de ellos. Como Jesús imitó a su Padre, el hombre tiene que imitar a Jesús; no sólo en la observancia de la ley, ni apartarse de las enseñanzas de Cristo, sino sobre todo conformandose a su pasión y muerte.
8. Martirio: El deseo de comunión profunda con Cristo motiva al deseo por el martirio para gozar de la presencia de Dios. El martirio se origina en la voluntad de Dios y se consuma como fruto del Espíritu Santo. Mediante del martirio se hace verdadero discípulo al cristiano. La Iglesia entera acompaña el camino del mártir con su oración y apoyo, también, porque de su testimonio ella se alimenta y robustece.
9. Inhabitación de Cristo: La divinidad de Cristo habita en las almas de los cristianos como en un templo; por tanto para el cristiano esto significa un impulso a obrar con rectitud y fe auténtica, conociendo que Jesús mora en lo más íntimo de la persona.
10. Ser en Cristo- Unidad de los cristianos: El hombre es una misma cosa con Cristo, por eso es que los cristianos están unidos entre sí por esa unidad divina. La única garantía de fidelidad en la fe, es la permanencia en Cristo. La unidad se realiza a imagen de la unidad que existe en la vida íntima de Dios; la unidad de los cristianos debería darse en la unidad de la Iglesia.
11. Evangelio: Toda la vida de la Iglesia desde sus orígenes y en todos los tiempos, está bajo el signo del Evangelio. Este modela el sentir y el pensar del cristiano, y es la levadura que fermenta la masa en cualquier circunstancia histórica que viva la humanidad, pues en él, resalta la figura de Jesús, y su presencia, prometida a sus discípulos hasta el fin de los tiempos, es la gran fuerza que sostiene al cristianismo.

San Ignacio de Antioquía, es reconocido hoy como el primer cristiano que utilizó el termino de Iglesia Católica para referirse a la comunidad de los fieles. Murió en Roma hacia el año 107 y su festividad se celebra el 17 de octubre.

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