Jueves, 13 de Septiembre de 2018 10:59

Fiesta de la Virgen

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La noche del 7 de septiembre, vísperas de la Solemnidad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, más de un centenar de fieles de Santa Clara se congregaron en el Santuario Diocesano dedicado a la Virgen para entre rezos y cantos esperar la celebración.

 

Con el canto de las mañanitas a la Virgen de la Caridad comenzaron las festividades el día 8 en el templo que contó con la peregrinación durante todo el día de miles de fieles y visitantes devotos a la Patrona de Cuba, quienes le ofrecieron velas, oraciones, plegarias y flores.

El Santuario Diocesano contó con la celebración de cuatro misas durante el día y la procesión en la noche de la imagen mariana por las calles de la ciudad de Santa Clara acompañada de miles de personas.

En su predicación el Obispo partiendo de la lectura de la Visitación, nos invitó a como María, compartir la alegría del encuentro con el Señor y a acompañar a los demás a este encuentro.

 

Dentro de las intenciones presentadas a la Virgen se destacaron:

 

1.- Por Cuba nuestra Patria, donde soñamos un mañana mejor, más feliz, que nazca de la búsqueda común de la verdad. Que todos nos enfoquemos en buscar la verdad y promover el bien para nuestra sociedad. 

2.- Por todos los hijos de esta nación, vivan aquí o en cualquier otra parte del mundo, sea quien sea,  tenga el pasado que tenga, la ideología que tenga, porque la Virgen es la madre de todos. 

3.- Nuestra oración por las familias, nuestro mayor don, la mayor felicidad, pero también hay dolor, sufrimientos, conflictos. La familia como dijo en Santa Clara Juan Pablo II es la célula de la sociedad. Ampara a la familia cubana que nace de la entrega y el amor del hombre y la mujer. Es en esa familia donde aprendemos a recibir y a dar cariño. Es escuela de humanidad, donde aprendemos que la vida tiene valor desde el seno materno hasta el último suspiro. Es el lugar donde aprendemos a llamar a Dios Padre y a la Virgen Madre.La familia es muy importante. Si está sana, la sociedad será sana.  

4.- Nuestra oración por la Iglesia, que a pesar de los difíciles momentos por los que atraviesa en estos tiempos, necesita nuestra compañía, fidelidad y oración.