joomla templates

Domingo, 12 de Junio de 2011 07:02

LO QUE QUIERO ES VIRGEN QUE LLENE MI ALMA

Rate this item
(0 votos)



Por Alicia González y Laura M. Fernández
Fotos Laura M. Fernández


Desde muy temprano en la mañana del 11 de Junio el Santuario diocesano abrió sus puertas y comenzaron a llegar personas que querían dar el último adiós a la imagen de la Virgen de la Caridad que durante 49 días recorrió la diócesis de Santa Clara. Los últimos en llegar ante la Imagen fueron unos padres y su hija de 3 días de nacida. La esposa no salía embarazada y prometió a la Virgen si lo lograba presentarle la criatura. Hoy estaban en el templo para presentarle a la pequeña Laura de la Caridad.

Luego del rezo del Rosario se

celebró la Misa presidida por el obispo Mons. Arturo González Amador y concelebrando varios sacerdotes de la diócesis que vinieron a despedir a la Madre.

El Padre Obispo recordaba en su homilía que en este día se celebran los 16 años en que nacimos como Iglesia particular a los pies de la imagen de la Virgen Inmaculada, conocida como la Virgen de la Charca. Era el año 1995.

Apuntó: “Hoy le decimos adiós a la imagen peregrina de la Virgen de la Caridad después de haber recorrido campos pueblos y ciudades recibiendo el homenaje de todos sus hijos” para a continuación comentar que algunos le han preguntado cifras de la cantidad de personas que se han acercado a la Imagen. “Las cifras son importantes -dijo- pero lo más trascendente es lo vivido y lo que estamos decididos a vivir de ahora en adelante”.

El paso de la Virgen no es solo para aplaudir, sino para algo más. Señalaba que quizás estas demostraciones frente a la Virgen eran en reparación por los años en que ocultamos nuestro amor a la Madre de Dios.

“Tal vez sea la hora de Dios para este pueblo”, anotó y continuó: “La Madre de Jesucristo que nos engendró con dolor en el Calvario es la que viene a recordarnos que con Dios todo y sin Dios nada”.

Formuló el deseo de que las jornadas vividas renueven nuestro empeño de santificación personal, nuestro empeño misionero, nuestra vida como Iglesia, la vida de todos como ciudadanos.

Expuso sus peticiones a la Madre: “renueva el corazón del pueblo cubano… Llévanos en tu corazón y no permitas que nos apartemos de tu Hijo… No permitas que nos venza el desamor y el desaliento… Que no nos cansemos de hacer el bien… No apartes de nosotros tu mirada”. Un aplauso arrancó con fuerza y sentimiento al terminar el Obispo sus palabras; un aplauso que puso en pie a todos los asistentes.

Al finalizar la celebración eucarística agradeció esta cincuentena mariana.  Dio gracias a todos los que han hecho posible y han colaborado en este paso de la Virgen por la diócesis, siendo fermento de vida fraterna.

Expresó sentidos agradecimientos a los que desde el anonimato -en especial ancianos y enfermos- con sus oraciones han contribuido de forma inestimable al desarrollo de esta peregrinación.

Al terminar la Misa se salió en procesión hacia el monumento a Juan Pablo II. La Imagen fue colocada encima de su carro para que todos los que esperaban en el camino pudieran decirle adiós.  En el trayecto niños de la comunidad del Sagrado Corazón escenificaron tres momentos de la historia de la Virgen de la Caridad: hallazgo, petición de los veteranos y coronación por Juan Pablo II.

Mientras, en el monumento aguardaban casi 200 personas para dar el último adiós a la Madre.  Al llegar la procesión cuatro jóvenes mambises colocaron a la Madre sobre sus hombros junto al Beato Juan Pablo II. Allí fue el adiós de la diócesis.  Al ritmo de “Mi veneración” y acompañada por sus devotos, que siguieron detrás del carro queriendo al menos tocar el cristal trasero, partía la Virgen Mambisa rumbo a la hermana diócesis de Cienfuegos.

Al paso por las calles de las afueras de Santa Clara numerosos grupos de personas esperaban para despedir a la Patrona de Cuba.  Lo mismo sucedía en la circunvalación y en Ranchuelo. Acompañaba a la Imagen una escolta formada por camiones y ómnibus de distintas comunidades de la diócesis.

Al llegar la Virgen Peregrina al Central Marta Abreu la esperaba Mons. Domingo Oropesa, obispo de la diócesis de Cienfuegos, Mons. Francisco Vega, Vicario General y el P. Javier Martínez, párroco de Cruces.

La procesión continuó esta vez con los llegados de Santa Clara y el numeroso grupo de Cienfuegos que aguardaba a María de la Caridad.  Llegó la peregrinación hasta el batey del Central Marta Abreu donde Mons. Arturo hizo entrega de la bendita imagen a Mons. Domingo.

Mons. Arturo en sus palabras recordó las bendiciones que ha representado para la diócesis este recorrido, la significación histórica de esa Imagen y afirmó que las cuatro columnas de la nación son: la Bandera, el Escudo, el Himno Nacional y la Virgen de la Caridad del Cobre.

Este es el adiós a un peregrinar, a una Imagen, a un ambiente especialmente mariano que se ha respirado en esta diócesis de Santa Clara durante casi dos meses. La imagen de la Virgen Mambisa ya no está físicamente entre nosotros, pero su presencia continúa por el recuerdo, por las gracias que ha derramado, por la fe que nos asegura que desde el cielo vela continuamente sobre nosotros. En nuestro peregrinar por la vida, ella, la Virgen peregrina nos acompaña.
Last modified on Jueves, 16 de Junio de 2011 08:13

Escribir un comentario