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Domingo, 12 de Junio de 2011 07:00

A PESAR DE LA LLUVIA...

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Por Alicia González y Laura M. Fernández
Fotos Laura M. Fernández

Ni la lluvia, ni las telenovelas impidieron que acudieran miles de devotos ante la presencia de la Virgen Mambisa en sus últimas jornadas en la diócesis.

Desde las 7 de la noche del jueves 9 de junio, miembros de las parroquias de la ciudad se fueron congregando en distintos lugares del recorrido de la Virgen en su retorno a Santa Clara. Durante la espera se informó sobre los horarios de misas, devociones, bendiciones y veladas de las últimas horas de “Cachita” en la capital de la provincia. También se rezó, cantó y animó a las personas que se iban agrupando

en las aceras para esperar el paso del carro de la Virgen.

Eran casi las 9.00 pm cuando las campanas del Santuario Diocesano anunciaban la llegada de la Patrona de Cuba. Varios centenares de fieles se habían unido a la procesión  a  su paso.

El Obispo recordó los casi 50 días recorriendo caminos y pueblos, y dijo a la Virgen: “Gracias Madre por haber recorrido el camino del corazón del pueblo”, para a continuación suplicar: “Mete a Jesús en nuestro corazón como tú te has metido y mete a alguien más en él. Mete a los demás. Danos la capacidad de sacar odios y rencores del corazón y después meter el amor”.   Terminó sus palabras pidiendo a la Reina de Cuba: “... bendice a todos, bendice a los curiosos y también a los escépticos que nos miran pasar tras de ti... Cubre con tu manto a Santa Clara y a toda Cuba”.

La noche continuaría con una velada con música mariana interpretada por los coros de la Catedral y del Santuario Diocesano, y la animación de las Siervas de San José y la misionera Lidia Rivera.

Las puertas del templo se abrieron al día siguiente para acoger a los que venían tempranito a ver a la Madre. La Eucaristía, a las 8 am y a templo repleto, sería presidida por el P. José Siurana y concelebrada por el P. Juan Ivo.

Al terminar la misa comenzaron a llegar enfermos con sus familiares y miembros de la Pastoral de la Salud (PAS). Los equipos parroquiales de PAS animaron el rezo del Rosario. A continuación  durante una celebración de la Palabra los enfermos ofrecieron una labor de artesanía, poemas y décimas, como hizo Virginia García de 82 años, quien compuso esa madrugada una para la Virgen. El encuentro de la Virgen Mambisa con el mundo del dolor terminaría con la adoración al Santísimo y la bendición a los enfermos.

La oración por los presos y sus familiares vendría a continuación. El Padre Wilfredo Leiter presentó las intenciones que se llevarían ante la Madre de todos. Por los presos, para que se les permita acercarse con mayor libertad a Jesucristo, porque quien conoce a Jesucristo se siente libre aunque esté tras las rejas. Por nosotros, para que Cristo nos libere de la esclavitud del pecado.

Los familiares de los presos que se encontraban presentes se acercaron ante la imagen de la Virgen de la Caridad para, en silencio, presentar sus oraciones.

Al mediodía, en un templo lleno,  se rezó el Regina Coeli, alabanza mariana del tiempo pascual. A continuación representantes de las comunidades religiosas de la diócesis compartieron con los presentes  sus vivencias de la espiritualidad marina.

A las tres de la tarde, mientras caía un aguacero torrencial, se rezó la Coronilla a la Divina Misericordia y el Santo Rosario.

Durante todo el día los fieles dejaron a los pies de la Madre de los cubanos ofrendas, promesas y oraciones; una vez más nuestra Madre acogió cada una de ellas de forma especial, porque a ella no le cansan estos gestos de amor de sus hijos.

La primera parte de la última noche que la Virgen pasaría con nosotros estuvo dedicada a la familia. El P. Yasley Brito, quien animó la celebración, hizo reflexionar a los matrimonios presentes con el pasaje evangélico de la huida a Egipto de José, María y Jesús niño. Recordó que la vida de la familia de Nazaret no fue fácil, estuvo llena de dificultades que a veces cuesta imaginar. De la Sagrada Familia tenemos que aprender a confiar en Dios. Terminó este rato con la bendición para los matrimonios presentes.

Los jóvenes prepararon una velada durante la cual alentaron y acogieron a todos los devotos que  aún después de las 10 de la noche seguían llegando para ver a la Madre. Hasta pasadas las 11 se cantó y rezó con mucha animación. Santa Clara daba así sus últimas buenas noches a la Virgen Peregrina.

 

Last modified on Lunes, 13 de Junio de 2011 07:54

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