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Miércoles, 08 de Junio de 2011 10:36

¡AL FIN LLEGÓ LA VIRGEN A CIFUENTES!

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Texto: Alina del Carmen Carbonell Betancourt
Fotos: Adalberto Vallejo Cárdenas


(Cifuentes, 6 de junio de 201) Luego de larga espera, arribó la Virgen Mambisa al antiguo central «Mariana Grajales», del municipio de Cifuentes. La tomaron en brazos frente a los edificios multifamiliares para recorrer el trayecto que los separaba del hasta el  Círculo Social.

Allí se congregaba una multitud de más de mil personas. La Imagen fue colocada dentro del lugar y con la presencia del Padre Obispo, el diácono Delvis Mederos y miembros de la comunidad. El párroco de Sagua La Grande, P. Pablo Buttigieg, hizo entrega de la Virgen al P. Juan José Ochoa sdb,

párroco de «Santa María Magdalena» aquí en Cifuentes.

Al recibir a la Virgen Mambisa el P. Juanjo expresó: «Padre bueno que nos das a María para que todos estemos unidos en La Caridad, Señor, ten piedad… El mejor regalo a María es conocer, amar a su hijo Jesús. Aquí estamos todos juntos en torno a nuestra Madre; el primer mensaje que nos trae María es hacernos amigos de su hijo Jesús y el segundo es estar unidos, buscar lo que nos une, no lo que nos divide».

A las 4.30 p.m. la Virgen continuó su recorrido hacia la comunidad de Sitio Grande

, pero y al pasar por el asentamiento de Larrondo, donde no estaba previsto parar, pudo apreciarse que innumerables personas se aglomeraban a la derecha de la carretera. Ante semejante espectáculo se detuvo la peregrinación en tres oportunidades  y María Leonard, Orestes Guerra y Haydée Ganuza, enfermos de Larrondo pudieran ver a la Virgencita.

También en el asentamiento de Santo Tomás paró y en esta oportunidad una madre rompió en sollozos al pedir por su hija enferma. En las cuatro ocasiones el Obispo repartió imágenes y plegables  alegóricos a la Virgen de la Caridad.

Al llegar, casi a las seis de la tarde, al antiguo central Unidad Proletaria, la Imagen era esperada desde en  la entrada misma por una pareja de jinetes que montaba potros de pura raza y portaban sendas banderas cubanas.

La Procesión, presidida por Mons. Arturo, avanzó por la calle principal del batey hasta llegar finalmente al templo. La Imagen fue colocada dentro, la fue colocada dentro, donde la esperaba toda la comunidad. Una niña catequista declamó: Antiguos azucareros / que hoy  extrañan su labor / hasta aquí han venido hoy / y niños, jóvenes y mujeres / que te dicen con fervor / María, nunca nos dejes.

Veinte minutos más tarde arribó La Mambisa al poblado de Cifuentes, y lo hacía por el lugar en que 194 años atrás fue fundada la primera Iglesia. Después de transitar la calle del barrio La Magdalena tomó rumbo al Policlínico. El personal de la salud esperaba en la acera.

A lo largo de esta calle prosiguió el carro de la Virgen, y al llegar a la Calle Principal no sin antes repartir imágenes a dos enfermas sentadas en la acera, fue colocada en la parte superior del carro  para avanzar hacia el Paseo.

Un mar de pueblo la esperaba aglomerado, todos vitoreaban y algunos lloraban emocionados. Cuando el carro de la Virgen se detuvo frente al parque «La Libertad» la multitud abarrotaba el lugar.

La Imagen por fin entró al templo de Cifuentes y el pueblo empezó a transitar por el lugar para depositar sus ofrendas. El Obispo invitó a un rato de silencio para orar y rezar. Lo siguió el P. Dasiel Machado que dijo: «Nuestra Madre viene a visitarnos. Ella recoge nuestras inquietudes, nuestros problemas… La expresión de muchos de nosotros hacia la Virgen es una flor, para otros una vela; ojala que estas velas iluminen nuestra vida, nuestro corazón… La Virgen está con el pueblo cubano, no hace dos días, hace ya 400 años el próximo año, por eso ella quiere estar con nosotros, quiere ayudarnos».

Después de ser colocada en su sitio el pueblo no dejó de expresarle su veneración. En la celebración de despedida de ayer el P. Juanjo dijo: «La Madre nos obliga a llevarnos bien entre nosotros». Al final Mons. Arturo se dirigió a los cifuentenses expresando: «Desde ayer se han vivido jornadas muy intensas, Cifuentes se ha convertido en ciudad mariana… El paso de la Virgen no nos puede dejar como estábamos antes, nos tiene que dejar algo más: ganar en esa relación con Jesús, ser su amigo, que Cristo robe nuestro corazón».

Unos minutos después la Imagen abandonaba una iglesia colmada abarrotada,  y atravesando el parque llegaba hasta el carroocupar su lugar dentro del vehículo que la transportaría hasta el poblado de Mata. Todos aplaudían ininterrumpidamente, al tiempo que exclamaban: ¡Viva la Virgen!

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