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Miércoles, 08 de Junio de 2011 10:35

Con la Virgen seguro que no hay un sábado sin sol…

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Texto y fotos: Karel Cruz Álvarez

(Sagua la Grande, Villa Clara, junio 4 de 2011) La mañana de sábado rompió con nubarrones que presagiaban una difícil jornada, pero ¿acaso la Virgen de la Caridad no amainó la tormenta de los tres Juanes y evita otros tantos temporales que se forman en el corazón humano o se sufren por causas ajenas?

Concluyó el Rosario de la Aurora a las 7.10 am y se inició el recorrido mariano programado para este día. Una visita breve no pudo dejar de hacerse al Hogar Materno de la ciudad para bendecir a futuras madres y darles la oportunidad de presentar sus oraciones a la Virgen, buscando su protección en esa hermosa

vocación de la maternidad. En el barrio de Cocosolo, en el extremo noreste de la ciudad también se le dispensaron honores a Cachita con diversas iniciativas, entre ellas destaca la escenificaba la aparición de la Virgen en la bahía de Nipe por cuatro niños.

En el trayecto rumbo a Isabela no dejaron de ofrecerse rezos por los difuntos que descansan en el cementerio, algo distante.  Al llegar a las 8:20 am a la entrada de la localidad costera una aglomeración de gente acogió a la Virgen Peregrina.

Alrededor de media mañana el padre Pablo Buttigieg, junto al diácono Delvis Mederos, celebró la Eucaristía en el parque donde anteriormente se erigía bella la Iglesia de madera de inigualable valor arquitectónico y que fue derrumbada por un ciclón.

 El contexto festivo continuó cuando los niños evocaron en una obra teatral el amor por la Virgen Mambisa secundados por Sara Rodríguez González, conocida cariñosamente por “la Curra”, que hizo galas con su voz al interpretar una canción alusiva a la Virgen.

Después de estas ceremonias se regresó por la Nueva Isabela, comunidad intermedia entre Sagua e Isabela  donde también se tributaron hermosos cumplidos a La Caridad.  Conmovió ver a Romilia Tejeiro, anciana de 88 años con bastantes achaques, que no podía moverse y en andas los vecinos la trajeron bien cerca de la imagen de la Virgen.

El barrio de Laredo, en la Villa del Undoso, contempló la imagen peregrina de la bienaventurada María cuando casi estaba finalizando la mañana, y por los mismos caminos vecinales arribó a Pueblo Nuevo rayando el mediodía. Sin poder seguir los pasos de la Virgen de la Caridad estaba en el portal de su casa Oscar Morales, de 68 años, que sufrió un infarto cerebral con hemiplejia izquierda hace unos meses; lloraba con sentido pesar al reconocer a la Virgen Mambisa mientras estrechaba entre sus dedos una medalla.

Rumbo a la Calzada de Backer, sin previa concertación se hizo una parada en Quintín Banderas esquina a Luis Mesa; muchos querían ver la Virgen y fueron complacidos. Alfredo, un anciano dicharachero de la cuadra, no perdió prenda y recitó una antigua poesía dedicada por los mambises a la Caridad.

El Reparto Finalet, al sureste de la Villa, se visitó respirando el mismo aire de júbilo y fervor, al igual que el Reparto Finlay, conocido por los “Bloques del Cabaret” ya más cercano a la ciudad donde se hizo una bendición especial por los niños.

De intermedio entre las dos últimas paradas hubo muestras de un sentido respeto y cariño a los ancianos del Asilo “Carmen Ribalta” cuando se hizo un alto para bendecirlos, orar por ellos y dejarles ver a la Virgen. Se quedaron muy impresionados y decían casi a coro “qué bonita es…, qué bonita es…, gracias Dios mío por esto”;

Lo cierto es que sin eludir la exaltación del día la Virgen Madre ha querido visitar a sus hijos los afligidos y enfermos, después del matiz festivo del día anterior. Al templo del Sagrado Corazón de Jesús llegó la Caridad para estar con los vecinos del barrio San Juan y estos le veneraron en espera de la misa que allí se efectuaría.

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