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Miércoles, 08 de Junio de 2011 10:32

“Ahí está, ahí está…”

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Texto y fotos: Karel Cruz Álvarez

Sagua la Grande, Villa Clara, junio 3 de 2011 (8:00 pm). Muchos consideran la lluvia como un elemento climatológico poco deseado cuando interfiere en sucesos importantes de nuestra vida, pero en esta oportunidad sucedió lo contrario. Después de tanta sequía llegaron los aguaceros como una bendición reverdeciendo nuestros campos. Por eso no se preocuparon ni el párroco Pablo Buttigieg, ni las religiosas y consagrados que en Caguagua recibieron a la Virgen Mambisa, que después de 60 años se acercaba nuevamente a Sagua la Grande.

En Caguagua estaban junto a los fieles nuestro Obispo y P. Raúl Rodríguez

de Quemado de Güines en una tarima improvisada cerca de la antigua capilla desde donde se oraba y animaba. Se incorporó el P. Pablo y después de unas palabras de bienvenida todos siguieron a la Virgen de la Caridad que enfilaba proa hacia La Villa del Undoso.

El agua iba amainando en la medida que se avanzaba en la peregrinación hasta llegar a La Portilla, pueblo donde en su Círculo Social esperaban unas doscientas personas. Se hicieron peticiones, cantos, se ofrendaron flores y el Obispo les dio una bendición especial.

Después de 20 minutos se retomó la marcha, esta vez hacia la comunidad de Chinchila donde se le tributaron los mismos honores a la Virgen por un grupo de personas que con mucha alegría iba creciendo en número y se agolpaba en la carretera. Alcanzó el tiempo para escuchar una décima dedicada a la Patrona de Cuba de la inspiración y en la voz de  María Josefa González López.

Al filo de las 7:00 pm se hizo una parada teniendo como fondo los Mogotes de Jumagua, lugar donde dicen que los piratas guardaban sus tesoros. El tiempo fue poco para los cientos de personas que tuvieron que dispersarse porque de improviso cayó un chaparrón, entre lágrimas y júbilo se despidieron de Cachita.

 Antes de marchar escuchó este reportero el relato de Justo González Ruiz de 65 años quien contó cómo a sus 25 años siendo guardafrontera, el barco que tripulaba junto a otros compañeros una madrugada zozobró en aguas del litoral norte cerca de Bahía de Cádiz. No contaban con auxilio alguno y esperaban el desenlace fatal. Él pidió a la Virgen de la Caridad que los salvara y amainó enseguida el temporal y al momento sintieron que estaban en tierra.

La entrada a la ciudad de Sagua por el oeste sobre la carretera del Circuito Norte lleva a ver al costado izquierdo dos pórticos, uno construido en 1941 y otro de similar arquitectura más reciente que indican al Cementerio Municipal inaugurado en 1904. Muchas personas corrieron para unirse, en este histórico lugar, a los demás allí congregados para rendir tributo a la Virgen y dedicar un momento de oración por los difuntos. Mons. Arturo González transitó por la calle principal de la necrópolis bendiciendo a los difuntos.

Al concluir esta sencilla ceremonia la caravana se disponía a hacer su entrada en la ciudad, los que estaban al borde de las aceras gritaban: “Ahí está, ahí está…” ya llega la Virgen de la Caridad a Sagua.

 

Last modified on Lunes, 04 de Marzo de 2013 00:33

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