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Lunes, 06 de Junio de 2011 12:10

EMPAPADOS DE LLUVIA Y AMOR

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Por Marlene Betancourt
Foto Eddy Pérez


La visita de la Virgen Mambisa a nuestra zona implicó de manera particular al grupo de jóvenes, quienes dieron desde el principio testimonio de entrega y servicio con el  anuncio del mensaje evangélico puerta a puerta.
En Playa la Panchita, Sierra Morena y Rancho Veloz los jóvenes también trabajaron intensamente desde semanas antes preparando las condiciones en cada lugar.
Todas las procesiones estuvieron organizadas por este equipo juvenil, que siguió a María

Santísima a cada pueblo. Las muchachas vestidas de cubanas y los hombres de mambises embellecieron las peregrinaciones, controlaron la multitud, protegieron la Imagen.
Compartieron gestos de amor y paciencia; durmieron en el suelo sobre frazadas, porque no querían ocasionar molestias en las casas ni gastos para transportar colchones; se procuraron ellos mismos sus alimentos.
En Rancho Veloz, el templo fue preparado en semanas anteriores. Los jóvenes durante dos días sacaron escombros y limpiaron. El templo sin techo desde hace tiempo abrió nuevamente sus puertas para alegría todos los hijos de ese pueblo, creyentes o no.
En medio del regocijo había una gran preocupación: ¿y si llovía? Una numerosa procesión comenzó a andar el 1 de junio a las 8:00 de la noche por las calles. Una ligera llovizna no impidió que se realizara la Velada cultural que estaba prevista.
El día 2 fue despedida la Imagen de Rancho Veloz. A su paso por la calle Martí se hizo una parada en el lugar donde se encontraba la Urna de la Virgen de la Caridad, bendecida por el P. José Novo en el año 1949 y destruida a finales de la década del 60. Se colocó un ramo de mariposas, junto con la petición del pueblo de volverla a construir.

A las diez de la mañana llegaba la Patrona de Cuba al Central Ramona. Allí se ofreció azúcar, cañas y la labor de los trabajadores,  mientras se  recordaba la prosperidad que el Central trajo a este lugar en tiempos pasados.

A las dos de la tarde la peregrinación llegó a Riquelme. De allí continuó al poblado costero de Caharatas. El Padre Obispo oró frente al mar por todos los que han muerto en el Estrecho de la Florida. A los pies de la Imagen el pueblo puso el deseo de volver a tener su Iglesia. Se colocaron flores en la urna de la Virgen que se venera en el portal de una familia de pescadores.

En El Conde los fieles pusieron en manos de la Madre, sus campos, sus sembrados y el trabajo de los campesinos.

A las 5: 30 de la tarde, fue impresionante ver a todo el pueblo de Lutgardita en medio del camino, esperando a la Madre de todos. La procesión llegó hasta el lugar preparado, pero eran tantas las personas que no fue posible recibirla allí y se hizo necesario ir a otro sitio.

Antes de llegar a Quemado de Güines se hicieron varias paradas. Un grupo de familias campesinas en el Arroyo de los Mudos pidieron tener por unos minutos a la Virgencita  como en noviembre de 1951. La Viuda, pequeño caserío del Circuito Norte, la saludaba junto a una urna colocada en los jardines de la finca, donde permanecerá una pequeña imagen como recuerdo de esta peregrinación. Pedro Salas ofrecía a la Virgen sus flores y sus enfermos.

El día 2 de junio a las 7:30 de la noche se había organizado frente al cementerio de Quemado de Guines una procesión. El agua amenazaba con caer. Angustiaba a muchos el temor de no poder hacer la peregrinación  después de tanto esfuerzo.

Llegó la Imagen a las 8 de la noche y junto con ella una lluvia torrencial que no impidió la peregrinación. Debajo de aquel diluvio el pueblo permaneció allí junto a la Patrona de Cuba. La Banda de Música comenzó a tocar. Resultaba gracioso ver como a cada rato los músicos tenían que voltear sus instrumentos para sacar el agua. Por las calles del pueblo se hizo una verdadera fiesta con María bajo la lluvia. Como en el evangelio del día, nuestra tristeza se convirtió en alegría.

En la procesión la imagen de la Virgen caminaba acompañada por las banderas de los barrios de la Puya y el Perejil y la banderola del Colegio Padre Varela, institución educativa parroquial que durante 32 años formó varias generaciones de los hijos de este pueblo.
 
Llovió desde que llegó la imagen hasta que estuvo frente a la puerta del templo. Se le ofreció a María una hermosa llave de flores, signo de la llave de nuestros corazones. Siguiendo la tradición quemadense de nombrar Hijo Adoptivo ó Predilecto, fue declarada La Virgen de la Caridad “Madre Predilecta de Quemado de Guines”.

Nuestro Obispo dio la noticia de que al día siguiente a las 7 de la mañana, después de la Misa de la Aurora,  habría  de nuevo procesión alrededor del parque.

La velada artística fue el cierre de una hermosa noche. Los artistas del pueblo regalaron composiciones e interpretaciones, entre ellas “Madrecita”, del compositor quemadense Osvaldo Farrés. Estas obras entusiasmaron a la multitud que había esperado para escuchar a “los cantantes de su pueblo homenajeando a la Virgencita”. Aquí también se otorgaron los premios del Concurso de Plástica “La Caridad nos une”.
Al día siguiente, de nuevo bajo la lluvia, a las dos de la tarde la Imagen salió en procesión al central Panchito Gómez Toro. La comarca de San Isidro se alegraba de recibir a la Madre de todos los cubanos.
 El pueblo quemadense estaba esperando a las 3 de la tarde en el parque para decir hasta luego a su Madre. La despedida, como la llegada, fue una gran fiesta. Allí estaban los barrios de La Puya y El Perejil, los hijos parranderos con su conga tradicional, haciendo de este día, un nuevo Día del Quemadense. Poniendo a los pies de María el orgullo y la alegría de haber nacido en este pedazo de suelo cubano.
Llegó la Virgen a Caguagua y nuevamente… el torrencial aguacero. Las condiciones del camino por tanta lluvia caída hicieron imposible ir hasta la casa de oración; al  Círculo tampoco se podía entrar.
Se caminó buscando un espacio, y el lugar escogido fue el mismo donde se despidió a la Virgen Mambisa en el año 1951, muy cerca de la antigua capilla. Allí se bendijeron los campos de Esperanza, Güines y San Ramón. Se recordó la labor del Padre Novo por estos lugares y la existencia tiempo atrás de dos capillas dedicadas a la Virgen de la Caridad, una en Caguagua y otra en Güines.
La imagen salió para Sagua la Grande a las seis de la tarde; y María quedó con nosotros, alcanzándonos de su Hijo Jesús, bendiciones para todos los  habitantes de estas tierras.

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