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Viernes, 03 de Octubre de 2014 09:41

CAUSA DE CANONIZACIÓN del Siervo de Dios Padre Félix Varela y Morales

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Esta es la sección dedicada al Siervo de Dios Félix Varela, destacando los aspectos más importantes de su vida sacerdotal entregada por completo a Dios, a la Iglesia y a la Patria.

A continuación un testimonio de gracias obtenidas. (Testimonio transcrito conforme al texto original)

 

La Habana, abril 11, 2012

Monseñor Ramón Suárez Polcari

Arzobispado de La Habana

 

Me dirijo a Ud. a fin de presentarle mi testimonio en el proceso de canonización del Padre Félix Varela.

 

Hace unos años, en el mes de mayo de 2003, tenía a mi madre enferma y mi esposo con serios problemas de la vista ya que tenía en el ojo derecho un trasplante de córnea y en el cual se había realizado cinco operaciones a fin de trasplantarle una queratoprótesis para que recuperara la visión de ese ojo y que al fin se descartó por sufrir un desprendimiento de retina.

 

En el ojo izquierdo tenía un queratocono avanzado con una opacidad central que requería estar dilatándose la pupila para poder ver por la periferia de la opacidad. En esa situación y agobiada por el peso de mi cruz, me dirigí a Mons. Petit, buscando consuelo y el me sugirió que le rogara al Padre Varela. Así lo hice e incluso aproveché una oportunidad que se me presentó para rogarle al pie de sus cenizas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

 

Aparentemente mi esposo no mejoró, pero cual no sería nuestra sorpresa cuando al ir a la consulta de baja visión en el Hospital Pando Ferrer para que nos dieran una receta para una lupa especial para estos casos, nos dicen después de examinarlo que no valía la pena pues las condiciones en que tenía los ojos era imposible que viera y ni siquiera mejorar con lentes. Sin embargo él, aunque con dificultad, veía la televisión, leía libros (incluyendo la Biblia latinoamericana) y se valía por sí mismo. Fue cuando nos dimos cuenta de que el milagro no era que tuviera 20/20 de visión, sino que viera a pesar de que los exámenes de la vista arrojaron que esto era imposible.

 

En abril de 2004, yo hablé con el padre Baldrich, que también es oftalmólogo para contarle lo sucedido y me aconsejó que buscara los resúmenes de las historias clínicas y el testimonio de algún oftalmólogo para iniciar su expediente. En estos trámites estaba yo cuando tristemente mi esposo falleció de un ataque de asma que no rebasó.

 

Como yo no había podido buscar lo que el padre Baldrich me había pedido, no me ocupé más del asunto, pero al ver otros testimonios en la revista Palabra Nueva pienso que el mío tiene peso, además que me siento en deuda con el Padre Varela que oyó mis ruegos. Yo conservo el resultado de la última refracción hecha en la consulta de baja visión por si es de su interés.

 

PD. Mi dirección es: Dania Díaz Azpiazu, Langueruela Nº 125 e/ Revolución y Gelabert. Rpto Sevillano 10 de Octubre, La Habana CP 10, 500.

 

Soy de la comunidad «Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Jesús, Langueruela esq. Revolución, que atienden los padres de la SVD.

 

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