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Martes, 26 de Febrero de 2013 11:19

Padre Silvestre Alonso

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A mediados del siglo XVII Sancti Spiritus era una simple aldea. Las casas de guano y tablas; la urbanización a capricho, hasta que en 1763 se dispuso que se pusieran nombres a las calles y números a las casas; no había plazas, parques ni paseos; se carecía de alumbrado público, las calles estaban sin empedrar. La cultura era casi nada.

Las costumbres eran austeras y sencillas y se reflejaban en la armonía y la concordia que unían a las familias entre sí, que casi siempre estaban vinculadas por parentescos.

Adornaban a los espirituanos muchas virtudes, pero primaba sobre todo el espíritu religioso. Como fruto de aquel ambiente de piedad hubo incontables vocaciones sacerdotales.

Esa era la época y el ambiente del pueblo donde nace Silvestre Alonso y Muñoz el 31 de diciembre de 1670. Muerto su padre a los pocos meses del nacimiento de Silvestre, su madre se casa en segundas nupcias, completando la familia dos hermanas, una del primer matrimonio y otra del segundo.

A falta de escuelas, que no existían, estudia Silvestre su primera enseñanza, con el  Párroco,  P   Juan Justinián Osorio.

Rico de cuna, Silvestre Alonso elige la carrera eclesiástica por verdadera vocación y no buscando situarse bien en la vida. Es así como ingresa en el seminario San Basilio de Santiago de Cuba. Una vez ordenado sacerdote, regresa a su pueblo y forma parte del clero de la Villa.

Es nombrado coadjutor de la Parroquial Mayor de Sancti Spiritus. Tan a cabalidad ejerce su ministerio que merece, al cabo de dos años, ser nombrado Vicario Juez Eclesiástico.

Incorporado al servicio de la parroquia, se multiplica trabajando. Ejerce su sacerdocio como un apóstol, lo que hace que el pueblo lo mire como la personificación del ideal evangélico del sacerdote. Ejemplo de palabra y de obra.

El Padre Silvestre es hombre rico, inteligente y sensitivo, ama a su pueblo y anhela su bienestar.  Concibe el proyecto de dotar a la Villa de tres obras útiles y de positivo progreso.

Ha puesto plenamente su confianza en Dios para sus tres obras: un hospital, un convento y una iglesia. Y es así corno en sólo cinco años realiza su empeño.

Para empresas de esa envergadura se requieren extraordinarios recursos económicos, por lo que pone en ello su fortuna y sus haciendas.

Funda en 1712 el Hospital de Caridad "San Juan de Dios" en la calle que más tarde tomaría ese nombre.

En 1716, ya se levanta airoso e imponente el edificio del Convento al que sirve de iglesia la ermita del Sto Cristo de la Veracruz al que el P. Silvestre Alonso tenía particular afición. El Convento se hallaba emplazado en lo que hoy es parque Serafín Sánchez. En 1717 funda y da principio a la ermita de La Caridad.

Toda esta labor no pasa inadvertida al Obispo Fray Jerónimo Valdés, que en 1722 lo nombra Cura Rector de la Iglesia Parroquial Mayor de Sancti Spiritus.

Su vida de trabajo por el bien de las almas y de su pueblo, mina su salud. En 1739 hace testamento, asegurando el mantenimiento de sus obras y socorriendo a los pobres. Fallece el 18 de Septiembre de 1743, y enterrado en el convento; el pueblo lloró su desaparición.

En 1912 fueron totalmente demolidos convento e iglesia, no quedando nada, ni siquiera se respetaron los restos del Padre Silvestre Alonso. De él queda como epitafio, testamento y herencia la iglesia de la Caridad y la calle que lleva su nombre.

Last modified on Martes, 26 de Febrero de 2013 11:26

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