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Jueves, 08 de Mayo de 2014 08:32

Entrevista a Mons. Arturo González Amador con motivo de la Canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II en la CMHW

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Buenos días estimados oyentes, una noticia recorre el mundo y las grandes cadenas de prensa no pasan un día sin hablar del tema, este domingo 27 de abril, en la plaza de San Pedro en el Vaticano, serán canonizados dos Papas: Juan XXIII y Juan Pablo II. Para conocer un poquito más sobre todo este acontecimiento nos acompaña Monseñor Arturo González Amador, obispo de la diócesis de Santa Clara, que abarca la provincia de Villa Clara y la mayor parte de Sancti Spíritus, bienvenido.



Muy buenos días Aymara, muy buenos días a todos los radioescuchas que Dios les bendiga y les conceda un bello día.

Monseñor, creo que debemos comenzar por una pregunta obligada en este caso que se canonizará a dos Papas, ¿qué es un Papa?

El Papa es el sucesor del Apóstol Pedro, es el Obispo de la Iglesia de Roma, en quien permanece la función que Jesucristo encomendó singularmente a Pedro, en el capítulo 16 del Evangelio según san Mateo, en los versículos 18 y 19 podemos leer: “Yo te digo que tú eres Pedro, o sea piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de Dios; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

Luego de la Resurrección Jesús se aparece a sus discípulos y le dice a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo». Jesús le dijo: «¡Apacienta mis ovejas!». y esta función se ha transmitido desde San Pedro hasta el día de hoy a cada uno de sus sucesores.

El Papa es el Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra, su misión es cuidar del pueblo de Dios en la caridad, conservar la unidad entre los cristianos según el deseo de Cristo “que todos sean uno para que el mundo crea”.

¿Y qué es canonizar?

Jesucristo amó a la Iglesia como esposa y se entregó por ella, para santificarla, por lo tanto los discípulos de Cristo hemos sido santificados, y eso no es por nuestras obras, si no por su Pasión, Muerte y Resurrección. De manera que todos estamos salvados en Cristo Jesús y llamados a vivir santamente, a ser santos como Dios, nuestro Padre es Santo; pero entre los miembros del pueblo de Dios se destacan algunos que, siguiendo más de cerca el ejemplo de Cristo, dan testimonio de su fe entregando su vida al servicio de los demás, viviendo heroicamente las virtudes cristianas.

Mientras contemplamos la vida de aquellos que han seguido fielmente a Cristo, nos sentimos motivados a buscar el Reino de los Cielos. Jesucristo es el Camino, los santos son guías o señales, son un ejemplo a seguir, para llegar a la perfecta unión con Cristo o lo que es lo mismo a la Santidad. Con su ejemplo ellos nos estimulan a ser mejores cristianos.

Este domingo, cuando el Papa Francisco canonice a Juan XXIII y Juan Pablo II, estará declarando que son dignos de veneración, de ser imitados en su estilo de vida, que  se encuentran en la presencia de Dios, desde donde unen sus ruegos a los de Cristo, “único y verdadero intercesor”, por nuestras necesidades y así alcanzarnos favores. Ellos son un ejemplo a seguir si queremos alcanzar la vida eterna.

El alcalde de Roma, Ignazio Marino, afirma que está todo preparado para dar la bienvenida a unos 800 mil peregrinos que se esperan para las canonizaciones. Y de acuerdo con el Ministerio del Interior de Italia, el evento atraerá a 19 jefes de Estado y 24 primeros ministros de 61 delegaciones oficiales que representan a 54 países. ¿Quiénes fueron realmente estos dos hombres para que atraigan de esa manera tal multitud de personas?
Para responder esa pregunta es necesario fijarnos en la santidad de estas personas, en la manera en que vivieron su fe, en su entrega al estilo de Jesucristo, en su preocupación y servicio a los demás… en hacer las cosas como Cristo las hacía.

De Juan XXIII te puedo contar que a los 23 años tenía gran empeño de hacerse santo, y para eso se apoyó en cuatro puntos: el espíritu de unión con Jesús principalmente en la oración; el recogimiento del corazón buscando siempre las cosas que agradan a Dios; el rezo del santo rosario y la vigilancia de sus propias acciones, es decir, cuidar obrar siempre rectamente, agradando en todo a Dios. Siendo ya Papa fue conocido como el Papa Bueno, por eso un día dijo: “Todos me llaman Santo Padre; no poseo la santidad pero los deseos de poseer esta santidad son vivos y decididos”.

Juan XXIII fue el impulsor del concilio Vaticano II, que trajo cambios y renovaciones favorables a la Iglesia. De este hombre de Dios el Papa Francisco ha dicho que “la raíz de su santidad fue la obediencia evangélica a la voz de nuestro Señor”.

A Juan Pablo II, sin dudas todos lo recordamos, pues visitó nuestro país entre los días del 21 al 25 de enero de 1998, y celebró su primera Misa en suelo cubano en esta ciudad de Santa Clara. Fue precisamente en esa Misa, la primera en Cuba, cuando nos exhortó: “Cuba, cuida tu familia para que conserves sano tu corazón”

Para Juan Pablo II la familia era muy importante, a pesar de perder muy joven a su madre, tuvo a su lado un padre que lo guió y lo enseñó a rezar, Karol Wojtila, que es su nombre original, confesó que su primer seminario fue su casa y su primer maestro su padre.

Cuentan que cuando Wojtila entró a la universidad sus compañeros de estudio lo llamaban “futuro santo”… esto habla de cómo vivía desde tan joven en un verdadero espíritu cristiano. Juan Pablo II fue un hombre de fe sencilla, que necesitaba estar en contacto con la gente, y es que creía que mediante la evangelización se podía llegar a la santidad.

Monseñor, según lo que usted nos ha dicho, a partir de este domingo podemos encontrarnos imágenes de Juan XXIII y de Juan Pablo II junto a la de otros santos conocidos y populares.

No sólo encontrarlos, si no que ya podremos rendirle culto público y suplicar a ellos para obtener gracias de Dios. A ellos pediremos por la paz en el mundo y por la unidad de la familia; no olvidemos las gestiones en favor de la paz y la preocupación por las familias de ambos papas.

Usted ha hablado de culto público ¿se celebrará de alguna manera este acontecimiento en nuestra ciudad?

Pues precisamente el domingo 27, a las 4 de la tarde, nos reuniremos todos frente al obispado, en la calle Unión entre Buenviaje y Gloria, y desde allí saldremos en peregrinación hasta el monumento al Papa Juan Pablo II, que está detrás del campo de deportes del instituto de cultura física Manuel Fajardo, allí celebraremos la Santa Misa.

En este peregrinar hasta el monumento al Papa Juan Pablo II llevaremos una imagen del Cristo de la Divina Misericordia y dos reliquias muy importantes para la Iglesia de Santa Clara y que han sido conservadas muy discreta y celosamente. Una es un fragmento de tela con sangre del Papa Juan Pablo II y la otra es un trozo de ladrillo de la tumba donde ha estado sepultado el cadáver del Papa Juan Pablo II. Las personas que participen n esta celebración tendrán la oportunidad de ver y venerar estas insignes reliquias.

Pues la cita es el domingo 27, a las 4 de la tarde en la calle Unión esquina Buenviaje

Todos están invitados, los católicos y los practican otra religión, los creyentes y los que no practican la fe pero que son hombres y mujeres de buena voluntad.
En el momento de la despedida quiero impartir la bendición de Dios sobre todos los que nos escuchan, y especialmente sobre todos los habitantes de esta diócesis y esta ciudad, la ciudad del primer monumento al Papa Juan Pablo II en Cuba.

Que el Señor todopoderoso Padre Hijo y Espíritu Santo los bendiga, los guarde en su amor y les muestre su rostro.

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