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P. Delvis Mederos Fernández

El Padre Delvis nació el 24 de noviembre de 1979 en Sagua la Grande.

Desde pequeño asistió a la Iglesia. Fue creciendo en la comunidad cristiana. Recibió los sacramentos de iniciación y se fue insertando en los grupos según su edad, aprendiendo y aprovechando al máximo todo lo que los catequistas, las religiosas y los sacerdotes le enseñaban. Desde entonces sentía la inclinación y el llamado a la vocación sacerdotal al ver la necesidad de nuestra Iglesia en Cuba;

además, sentía que Dios le pedía un compromiso y una consagración mayor a él y a su pueblo.

Cuando decidió entrar al seminario lo que más sintió fue dejar su casa, su pueblo y adaptarse a una disciplina distinta, pues confiesa: siempre fui muy voluntarioso e independiente y me costó mucho entrar en esta dinámica.

Entró en el Seminario San Carlos Y San Ambrosio el 9 de septiembre de 2003. Se ordenó el 11 de agosto del 2011, por imposición de manos del Obispo Diocesano Mons. Arturo González Amador en la Catedral de Santa Clara. 

Antes de entrar al Seminario se graduó de Maestro Primario en el Pedagógico de Santa Clara
En el Seminario se tituló como Bachiller en Sagrada Teología de la Universidad Gregoriana de Roma.

Sus mayores satisfacciones como sacerdote son, en primer lugar, estar en contacto directo con el Señor, tocarlo todos los días en la celebración de la Santa Misa y que a pesar de sus limitaciones y pecados pueda hacer presente Cristo y ofréceselo a la comunidad. Del mismo modo, poder ayudar, aconsejar e iluminar a tantas personas que se acercan a diario buscando sentido y orientación a sus vidas.

Las mayores insatisfacciones son ver como se marchan del país personas valiosísimas de la comunidad y el no lograr comprometer e insertar más a los jóvenes a la comunidad.

Al P. Delvis le gusta mucho la Historia, la buena música, la lectura y caminar, no tanto como deporte, sino como paseo y esparcimiento. En este momento atiende las parroquias de San Juan de los Yeras y Ranchuelo, así como sus Casas de Misión.

Sus sueños sacerdotales responden a lo que están llamados los sacerdotes, poder ser puente, hacer presente y extender el Reino y tener la valentía y capacidad de responder a la llamada a la santidad.

Quisiera ser recordado como un cura de pueblo que amo intensamente a la Iglesia y a Cuba y que disfrutó mucho su ministerio.