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Padre Teobaldo Lambert

Nacido en Paris Francia el 9 de marzo de 1982, entró en el seminario de la Comunidad san Martín (Candé, Francia) el 14 de septiembre de 2003, siendo ordenado sacerdote el 23 de Junio de 2012 en Blois, también en Francia.

Antes había realizado el Bachillerato en economía (2000) y Clases preparatorias literarias (humanidades) en el Colegio Militar de Saint-Cyr (2000-2002) terminando la Licenciatura de Geografía-Historia en la Universidad de La Sorbone en Paris en 2003.

Nos cuenta que descubrió la vocación sacerdotal meditando sobre el don de si mismo para el bien común, en la escuela militar. Allí sintió que el Señor quería algo más grande, más universal. Dice que “Siempre he tenido una atracción por lo que representa el sacerdote: un hombre para Dios, y para todos. Pero nunca había realmente pensado ser sacerdote, primero porque no me imaginaba vivir sin fundar una familia!” Es después de haber encontrado a sacerdotes de la comunidad san Martín que esta atracción se cambio en algo concreto. Pensó: “quiero ser como ellos y vivir lo que viven: sacerdotes de Jesucristo, entregados a Dios por la salvación de las almas, y viviendo una vida común cuasi familiar. ¡Me enamoré de esta comunidad! Después el Señor hizo crecer y madurar este deseo, purificándolo también. ¡Y aquí estoy!”.

Sobre su entrada al seminario dice: “Entrar al seminario es aceptar dejar todo: ambiciones profesionales, relaciones sociales (solo se quedan los amigos de verdad!), costumbres de vida, etc. El año anterior a mi entrada al seminario, siendo estudiante, tenia que trabajar un poco para ganar dinero. Así fui profesor de baile, y organizaba fiestas para los estudiantes. ¡Pueden imaginar el cambio!

Pero dejar todo eso para entrar en el seminario de la Comunidad, muy monástico en algunos aspectos, no fue nada triste. Difícil quizás, pero alegre también, porque sabía que dejaba el superficial para ir al Esencial”.

A la pregunta ¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones como sacerdote? ¿Cuales las mayores insatisfacciones?, responde: “Con un solo año de sacerdocio, ¡mi experiencia esta limitada! Pero sí puedo testificar de mi alegría de ser sacerdote. Nada más lindo que ser el instrumento (débil) que Dios eligió para dar su gracia y derramar su misericordia a los hombres; cada día, en el altar, Jesús se ofrece al mundo por mis manos: ¡que gran misterio!

También creo que no hay gozo más grande para un sacerdote que el de ver a un alma abrirse a la gracia, a la misericordia, a Dios. Particularmente por la confesión y la dirección espiritual, el sacerdote puede contribuir a fortalecer esta relación, y es una gran alegría”. 

 El P. Teobaldo confiesa que quiere ser santo, y santificar al mundo. Su misión, recibida el día de la ordenación sacerdotal, es la de “ganar almas” para Dios.

Dice que más que recordarlo a él, quiere que todos recuerden a Jesús. Pero si los cubanos quieren recordarle algún día, que le recuerden en sus oraciones, haciendo celebrar misas a su intención.

Su pasatiempo es la Historia, el descubrimiento de otras culturas (particularmente la India, donde vivió durante un año), la música y el cine. Le gustan todos los deportes, y desde hace poco tiempo la pelota. ¡Villa Clara Campeón!