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Parroquia de Cifuentes

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Parroquia de Cifuentes Parroquia de Cifuentes
Al fundarse el pueblo en 1817, en la hacienda La Magdalena los vecinos construyeron una pequeña ermita de guano, que en 1819 fue trasladada, siempre de guano, al lugar que ocupa actualmente el poblado.
Alrededor de la iglesia, se inició la construcción de viviendas a partir de la fabricada por José Cifuentes, quien instaló allí una tienda mixta. El lugar se convirtió en parada para los que se dirigían a Sagua la Grande; se crearon albergues, se creó una Capitanía y una Comandancia de Armas, estando bajo su jurisdicción San Diego del Valle y Sagua la Chica.

 La pequeña iglesia fue erigida parroquia por el Obispo Espada en 1827.  En 1836, bajo el auspicio
del párroco P. Domingo Riera y por recaudación pública se edificó el cementerio municipal, al  año siguiente el campanario de la iglesia y también la primera escuela. Los puentes entre los ríos Yabú y Maguaraya se construyeron en 1853.

En 1846 tenía Cifuentes 30 casas de madera, una botica, 3 tiendas mixtas, 2 zapaterías y una panadería. Su núcleo poblacional estaba formado por 134 personas: 128 libres -blancos y de color- y 6 esclavos.

El obispo Félix y Solans, con el auxilio de los fieles, reedificó de mampostería el templo en 1857; una placa de mármol que recuerda el acontecimiento todavía se conserva. Ese mismo año se inauguró el actual cementerio.

En 1872, según las costumbres de la época, tuvo lugar la bendición de un parque en construcción situado delante de la iglesia. En el centro se alzaba una pilastra con una farola de grandes proporciones como remate y que con sus cuatro luces y reflejos alumbraba toda la plaza.  El parque, según la inscripción que se leía en el centro de la pilastra, se llamó Plaza de Gascón.
 Amaro fue término municipal de esta jurisdicción; en 1878 fue autorizado un cambio de nombre, desde entonces se denominó Cifuentes, siendo su primer alcalde Guillermo Rodríguez.
 El ciclón de 1886 afectó sensiblemente al templo. El ciclón del 4 de septiembre de 1888 desbarató casi completamente la iglesia, por lo cual se suprimieron las actividades durante 3 años (1888 –1890), realizándose en diferentes casas de vecinos.

Al P.Francisco Tejo Granda (1890–1935) le tocó la reconstrucción, y el 7 de junio de 1891 se pudieron reanudar las actividades en el templo.

En 1893, al construirse la iglesia de Encrucijada, perteneciente entonces a esta parroquia, el obispo Santander y Frutos la de¬claró auxiliar de la misma, y lo fue hasta 1924 en que Monseñor Zubiza¬rreta, entonces obispo de Cienfuegos, segregando Encrucijada de Cifuentes, la agregó a la iglesia de El Santo.
Félix García fundó, en 1899, La Época, primer periódico de Cifuentes.
En 1906 se realizan de nuevo reconstrucciones en el techo, y en 1936  una reparación general, construyéndose un nuevo altar mayor, y un vía crucis también nuevo, donados por las asociaciones católicas de lla época. En las reformas se incluyeron también el comulgatorio, el púlpito, un paraban de cristales y el decorado de la iglesia y la casa parroquial que costeó el P. Galo Ca¬talán Arellano.

Dependían de esta parroquia San Juan Bautista de Calabazar y las capillas de Mata y el Central Unidad.  Estaban organizadas en esa zona las asociaciones de Hijas de María en Cifuentes y Mata, La Milagrosa en Calabazar y el Central Unidad.
Aunque en 1961 tuvieron que salir de Cuba cientos de sacerdotes y monjas, el P. Simón Bravo se quedó hasta 1966, cuando regresó a España, quedando Cifuentes sin párroco residente.

Durante estos años el templo se deterioró en extremo: el techo se cayó, las paredes se agrietaron y el campanario estuvo a punto de derrumbarse. Los bancos, el púlpito, el confesionario y el hermoso vía crucis que había en las paredes desaparecieron junto con el altar mayor. La hermosa imagen de Santiago Apóstol perdió sus colores y parte de su estructura y fue necesario deshacerse de ella. Afortunadamente la imagen de la patrona santa María Magdalena fue recuperada en sus colores.

En el año 2002, Mons. Fernando Prego obispo de la Diócesis, logra el permiso para la reconstrucción del templo. Los trabajos fueron dirigidos por proyectistas del obispado de Santa Clara. El párroco P. Ramón Rodríguez Guerrero estuvo al frente de la obra gestionando, corriendo y rezando siempre, para que la obra no se detuviera.

Se aseguró el campanario, se repararon las grietas en las paredes, se construyó un techo nuevo, el piso se hizo de granito y  para los bancos se aprovechó la buena madera de los escombros.

Las campanas de Cifuentes tienen prestigio en la región por su gran fuerza y sonoridad. En los archivos aparecen dos campanas grandes y otra menor. Las dos primeras fundidas con bronce en Barcelona (1873) y en su relieve aparecen los escudos de Barcelona, España y La Habana. La más pequeña es de hierro (1872) y cedida a la parroquia procedente de un ingenio cercano y colocado en el campanario en 1892.

Por peligro a las vibraciones que se podían producir al toque de las campanas y el estado calamitoso del templo se aconsejó, en las últimas décadas del siglo XX,  no tocar las campanas. Volvieron a sonar por la muerte de Juan Pablo II,  y el nombramiento de Benedicto XVI.

Luego de varios años de arduo trabajo,  el templo y casa parroquial de la parroquia de Cifuentes fue consagrada el 22 de julio de 2008 por Mons. Arturo González Amador actual obispo de Santa Clara.
Last modified on Domingo, 03 de Marzo de 2013 22:39

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