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Parroquia de Vueltas

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Vueltas fue fundado en 1840 en la hacienda de Guanababo. El 1º de febrero de 1856 fue un gran día para ese caserío; se bendijo su primera Iglesia,  La Iglesia se erigió bajo la advocación de la Purísima Concepción y ofició la primera misa el Padre Jesús Ma. de Rojas, conocido como "Padre Chucho", quien estuvo acompañado por el padre C. Pecci, ambos de la iglesia remediana del Buen Viaje. Ya vueltas comentaba con su primera patrona.

El 14 de agosto de 1861 la iglesia fue erigida parroquia por el obispo Fleix Solans con el título de “Nuestra Señora de los Ángeles de Taguayabón", siendo su primer párroco Don Francisco Javier Franch, hombre muy culto, que había llegado a Remedios procedente de Camagüey, y quien estuvo al frente de la iglesia varios años.

El municipio, se creó un 1º de enero de 1879, con la denominación de "San Antonio de las Vueltas". Se construyó otro templo, siendo bendecido el 26 de enero de 1881, edificación que se mantiene actualmente. El párroco, P. Juan Fuentes, logró formar una comisión de vecinos para gestionar la construcción de la torre de la iglesia que actualmente conocemos, una obra de mampostería que estuviera a tono con la nave única y de dos aguas, que era de mampuesto y adobe y con un “artesonado” de madera dura y bien calibrada en su interior.

El maestro de obras, el remediano Don Evaristo Rionda, dirigió la construcción de la torre y atestiguó la colocación de la primera piedra en la columna izquierda. Terminada la obra, el propio padre Juan Fuentes la bendijo el 26 de marzo de 1881.

Hacia los finales del siglo XIX, arribó a la zona una cantidad notable de isleños canarios convertidos después en prósperos comerciantes que se hacían sentir en el poblado y en las comarcas vecinas. Estos emigrantes traían consigo la veneración a la "virgen isleña" de la Candelaria, patrona de las Islas Canarias, y le prodigaron grandes fiestas el dos de febrero.

De esta forma, en 1892, un día de La Candelaria, se produjeron las primeras fiestas del barrio, y así se inició una importante tradición: las parrandas de Jutíos y Nañacos.

Al comenzar el siglo XX el pueblo carecía de un reloj público, y el ornato de la torre del templo debía ser mejorado y modificado. En 1908, por iniciativa del vecino José Ventura, “mecenas” de la localidad, y presidente de la Junta de Educación; y del maestro Crispín Abréu, impulsor de la educación local, comenzó la recaudación de fondos para el anhelado carrillón, logrando recaudar los fondos necesarios para la compra e instalación del reloj, cuyo mecanismo tiene la particularidad de accionar las campanadas dobles, es decir, repetir las horas exactas y medias, pasados unos minutos de haber dado las primeras. En Cuba solamente hay dos relojes de este tipo.

Last modified on Domingo, 03 de Marzo de 2013 22:24

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