Parroquia de Remedios

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En 1515, Vasco Porcallo de Figueroa funda a Santa Cruz de la Sabana, como simple hacienda, establecida poco más o menos en el lugar denominado Tesico, frente a Cayo Conuco y dotada de una ermita de guano con un capellán mantenido por el mismo Porcallo.

En 1544, el Obispo Sarmiento la visita, probablemente entonces la erige parroquia. Es al año siguiente que Porcallo cambia su asentamiento por completo -las concubinas de Porcallo, su prole, sus esclavos y su ermita- al actual emplazamiento de San Juan de los Remedios,

agregándose el título de San Juan Bautista al de la Santa Cruz, porque este traslado debió efectuarse un 24 de junio.

Al concluir el Obispo Armendáriz en 1620 su visita pastoral a la Isla, dice que La sexta parroquia de Cuba es la del Cayo (Remedios), era muy antigua, callose y hace reconstruido [...] lo que hace suponer que debiera tener 60 o más años. A juicio de los restauradores este templo nunca fue demolido, sino que tenía vestigios de su primera fundación, y sobre lo que tenía hecho se le fueron añadiendo elementos, tanto en anchura, como en altura y largura.

Largos años vivieron la Villa y la parroquia en constante zozobra por las visitas de los corsarios y piratas. Ya en 1658 el pirata francés L'Ollonais, la saqueó por completo, robando de la iglesia hasta las imágenes y ornamentos.

Estas fueron las causas que hicieron, a parte de los vecinos, abandonar el pueblo y buscar al interior mejor refugio, fundando a Santa Clara. La mayoría de los remedianos se quedaron en la Villa y con su iglesia parroquial; pero así no era posible que progresaran, ni la una ni la otra.

Cuenta la historia que un día del mes de octubre de 1600, unos pescadores que vivían del producto de sus redes, vieron flotando en el mar una caja de madera como de un metro de largo. La trajeron a tierra y al abrirla vieron con asombro que era una bella imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazo. El más viejo de los pescadores, dijo: ¡Buen viaje hemos hecho! Al revisar y ver que no tenía ninguna inscripción sobre la advocación de la imagen, acordaron llamarla Virgen del Buenviaje.

Sigue contando la tradición que, al llegar los marineros en que hoy se levanta la Ermita del Buenviaje, y donde en aquella época vivía un negro que estaba paralítico, el mulo que traía la imagen de la Virgen se echó al suelo y no hubo forma humana de hacerlo levantar.

Así fue como entregaron la imagen al paralítico, pidiéndole que diera cuenta a las autoridades y al cura, cosa que no hizo. Cuando se enteraron, determinaron trasladar la imagen al templo parroquial donde la bendijeron y colocaron en el altar.

Dice la leyenda que, al día siguiente la imagen no estaba en el templo, sino en la casa del negro. Nadie sabía quien la había llevado. Durante dos días llevaron la imagen a la Iglesia, pero siempre amanecía en casa del paralítico. Por eso, empezaron a decir que la imagen se quedaría allí. Así fue como se construyó la ermita, primero de embarro y guano, después de adobes y tejas y en el 1783, se comenzó la construcción del templo con torre y todo.

Desde el hallazgo de la imagen, los remedianos la tuvieron como su abogada y patrona, queriendo que fuese netamente remediana, no dándola a los demás pueblos, siendo la excepción Santa Clara, fundada por remedianos.

Ya en 1706 era la iglesia el mejor edificio del poblado, después de restaurada en tiempos del presbítero Juan de Loyola (1740 en adelante); ostentaba el título de Parroquial Mayor, por haber sido construida la ermita del Buen Viaje a principios del siglo XVII y la del Santo Cristo en 1676.

El viernes santo de 1862, un incendio que comenzó por el altar mayor redujo a cenizas toda la ermita, pereciendo la imagen de la Virgen, pero quedaron copias de ella. Se pudo mandar a tallar en Barcelona una nueva imagen, que se conserva actualmente. En 1867, se abrió al culto el templo que hoy conocemos.

En el archivo de la Parroquial Mayor de Remedios, aparecen libros desde 1652. Allí se encuentran valiosos documentos, como la partida bautismal del Mayor General del Ejército Libertador Francisco Carrillo Morales quien posteriormente fue vicepresidente de la República. También el archivo del Buenviaje tiene cosas interesantes, por ejemplo, el asiento del bautizo del que fuera Presidente de la República Federico Hilario Laredo Bru.

En el año 1904, la Orden Franciscana se hizo cargo de la parroquia e hizo infinidad de cambios y obras, que cambiaron la estructura del templo.

En 1943, aparece en Remedios Eutimio Falla Bonet, que tenía dinero y deseos de restaurar en templo y escogió Remedios. Tras diez años de trabajos de restauración, el templo volvió a su época de máximo esplendor, el siglo XVIII, siendo el único en Cuba totalmente de estilo barroco. Es una verdadera joya. Tiene el mejor retablo de Cuba, todo de madera tallada a mano y revestida de láminas doradas.

Entre sus imágenes podemos destacar una Inmaculada Concepción, de la escuela sevillana del siglo XVIII. ¿Qué decir de su torre? Tiene 100 pies de altura con tres pisos, cada uno con un estilo distinto, uno dórico, otro jónico, y el otro corintio.

Pero la arquitectura, las imágenes, la leyenda, son sólo el entorno donde vive y respira una comunidad de creyentes, herederos de generación, de una fe firme y sólida enraizada en este pueblo, parte de su historia y que hoy vemos florecer nuevamente.

Last modified on Domingo, 03 de Marzo de 2013 22:46