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Viernes, 15 de Junio de 2018 09:26

¿EXISTEN CONTRADICCIONES EN LA BIBLIA?

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Para el lector poco informado en las costumbres y la forma de exponer la historia que tenían los hombres que pusieron por escrito los libros de la Biblia, existen lecturas que, a primera vista, parecen contener contradicciones.  Cuando leemos la Biblia, sobre todo el Antiguo Testamento, sin tener un conocimiento profundo de la historia del pueblo de Israel y de los designios de Dios sobre Él, estas contradicciones pueden asombrarnos e incluso perturbarnos porque no las entendemos.

 

  Entre estos textos tenemos:

1)  Los que se refieren a la construcción de imágenes

 

Por ejemplo, en el Antiguo Testamento tenemos: Ex 20, 4: "No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni le rindas culto".

 

Pero si continuamos leyendo el Antiguo Testamento nos encontramos varios textos donde Dios ordena hacer imágenes y tolera las imágenes:

 

a)       Ex 25, 17: "Haz una tapa de oro con dos seres alados (querubines) de oro".

b)      Num 21, 8- 9: "Haz una serpiente como esas y ponla en un asta"..."Moisés hizo una serpiente de bronce".

c)       1 Re cap 6 y 7: Salomón adornó del templo de Jerusalén con todo tipo de imágenes.

d)      Dios bendijo el templo construido por Salomón que estaba lleno de imágenes. (1 Re 9, 3): ..."He santificado esta Casa que me has construido para que ponga en ella mi Nombre para siempre; ahí estarán siempre mis ojos y mi corazón".

 

¿Cómo es posible que Dios prohiba hacer imágenes y después ordene construir imágenes?

 El texto de Ex 20  también prohibe postrarse ante esas figuras construidas por mano humana. "No te postres ante esos dioses" (Ex 20, 5). Sin embargo, Josué y los dirigentes de Israel oraron postrados ante el Arca de la Alianza. Jos 7, 6: "Entonces Josué y todos los jefes de Israel se cubrieron de ceniza la cabeza y permanecieron postrados delante del Arca de Yavé hasta la tarde".

 Entre estos textos sólo existe una aparente contradicción: Recordemos que el texto Ex 20, 4 corresponde a la Tradición Sacerdotal que surgió en el Exilio de Israel en Babilonia, en el siglo V a.C. Es decir, cuando Dios ordena hacer esas imágenes, aún no había prohibido fabricarlas ni postrarse ante ellas.

 Tampoco existe contradicción entre la prohibición de hacer imágenes y las imágenes de los templos católicos porque esa prohibición era para el pueblo de Israel y no pasó al cristianismo. Sobre esta ley, Jesús nos dice: "La Ley y los Profetas llegan hasta Juan" (Lc 16, 16).

 

2) Los textos que se refieren al sacrifico. Con respecto al sacrificio también se presenta una situación similar

 En varios capítulos del libro del Levítico aparece una descripción muy exacta del sacrifico: cómo debe realizarse, cuando debe realizar, quien debe realizarlo (Lv cap del 1 al 7).  Y  también ordena ofrecer dos corderos en sacrifico, diariamente y perpetuamente: Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día perpetuamente, un cordero por la mañana y otro por la tarde" (Ex 29, 38 ss).

 Sin embargo, posteriormente, Dios Padre parece rechazar el sacrifico. El profeta Oseas nos informa lo que Dios desea: "Yo deseo un amor firme y no sacrificio, el conocimiento de Dios, más que víctimas quemadas" (Os 6, 6). "El sacrificio aceptable a Dios es un espíritu quebrantado" (Sal 51,17).

 Estos textos parecen anular la orden que Dios da a Moisés sobre el sacrifico perpetuo de dos corderos todos los días: "Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día perpetuamente, un cordero por la mañana y otro por la tarde" (Ex 29, 38 ss).

 El sacrificio fue ordenado por Dios a Moisés desde los inicios de la existencia del pueblo de Israel: Es decir, que el pueblo de Israel estaba obligado a ofrecer sacrificios diariamente a Dios mientras existiera como pueblo, porque se le ordena hacer esta ofrenda perpetuamente.

No obstante, el profeta Oseas nos dice: "Yo deseo un amor firme y no sacrificio, el conocimiento de Dios, más que víctimas quemadas" (Os 6, 6). Pero Dios no quiere víctimas quemadas, sino un corazón contrito.

 Sin embargo, a pesar de esta aparente derogación de la ley del sacrificio, el pueblo de Israel continuó cumpliendo la orden de Dios de ofrecer dos corderos diariamente. Y sobre todo, el sacrificio del cordero pascual. Así, vemos a Jesús celebrando la Cena Pascual con sus apóstoles, que incluía el sacrificio de un cordero. Esto indica que esa ley no fue derogada por Dios, ya que el pueblo continuó ofreciendo sacrificios tal como venía haciendo desde los tiempos de Moisés.

 La aparente contradicción entre los textos bíblicos se debe a la hipocresía con que los israelitas el tiempo de Oseas ofrecían el sacrificio: no había conversión en sus corazones. La revelación bíblica pondrá el ideal del sacrifico en el cumplimiento de la Ley divina, en la Alianza sellada con Moisés y aceptada por el pueblo.

 Pero a pesar de esta enseñanza, en Israel el sacrifico subsistirá como un rito externo y no siempre como signo de fidelidad a la alianza. Por eso, Dios les dice, por voz del profeta, que el sacrificio que le ofrecen sólo será válido cuando lo ofrezcan con el corazón contrito. La contradicción entre los textos sólo es aparente.

 

3) Contradicción sobre el templo de Jerusalén. El Arca de la Alianza era el tesoro más preciado del Pueblo de Israel porque su construcción fue ordenada a Moisés por el mismo Yavé Dios para guardar en él las Tablas de la Ley.

 Este cofre contenía, además, la vara de Aarón que floreció y un vaso de oro con maná (Hb 9, 4). Pero esa arca estaba guardaba en una tiende de campaña y podía ser profanada o robada fácilmente.

 El rey David, desea construir un lugar apropiado, pero Dios le dice que esa misión corresponderá a un hijo suyo. El elegido fue Salomón, el hijo de David. (2 Re 7, 1-14). Yavé bendijo el templo construido por Salomón (1 Re 9, 3-10). Sin embargo, por boca del profeta Oseas, Yavé Dios rechaza ese templo.

 El disgusto de Dios no se refería al templo construido sino al mal comportamiento del pueblo de Israel. El libro de los Reyes nos aclara esta situación. Después de bendecir el templo construido por Salomón (1 Re 9, 3-6), Yavé hace otra advertencia sobre el mismo: "Más, si ustedes y sus hijos después de ustedes se apartan de mí, y no guardan mis mandamientos ni los preceptos que les he dado y se van a servir a otros dioses extraños y los adoran, yo arrancaré a Israel del país que les he dado; arrojaré de mi presencia esta Casa que yo he consagrado a mi Nombre y todos los pueblos se burlarán de Israel y los pondrán como ejemplo (1Re 9, 6-9).

 Este texto del libro de los Reyes es bien elocuente: Yavé Dios no desprecia el templo, sino que detesta el pecado del pueblo de Israel. El templo de Israel era un símbolo de la unión de Dios con el pueblo por Él elegido para darnos su salvación. Si el pueblo rompe esa unión, ya ese templo no tiene razón de ser y debe ser destruido.

 4)  Otro texto aparece en Juan 6 y se refiere a la promesa de la Eucaristía. Este capítulo es una de las páginas más bellas de toda la Biblia y una de las muestras más evidente del profundo amor que Dios siente por la humanidad.

 En este discurso, Jesús reitera que su cuerpo es el pan de vida, comparándolo con el maná del cielo y afirmado que su cuerpo es "pan verdadero". En v. 35 dice: "Yo soy el pan de vida"; "Yo soy el pan que ha bajado del cielo" (v. 41) En el v.48 vuelve a repetir: "Yo soy el pan de vida" y después aclara: "el pan que yo daré es mi carne y la daré para la vida del mundo". Es tan importante recibir el cuerpo y la sangre del Señor que Él nos informa que "si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no viven de verdad" (v. 53). Y añade: "el que coma de este pan vivirá para siempre" (v. 58).

 Sin embargo después, en el v. 63, Jesús añade: "El espíritu es quien da vida, la carne no sirve para nada"  Después de insistir varias veces en la necesidad de comer su carne y beber su sangre, nos dice que la carne no sirve para nada. ¿Cómo puede entenderse esta contradicción? Jesús no se refiere en este segundo caso a "su carne" sino a la carne de los animales sacrificados en el templo. Por tanto, tampoco existe contradicción entre estos textos. Jesús sólo quiere separar su Eucaristía de la práctica judía cuyo sacrifico consistía en comer la carne de animales. El valor de la Eucaristía reside en el Espíritu de Dios, no en la carne de los animales sacrificados. Los animales sacrificados alimentaban el cuerpo; la Eucaristía es alimento para el alma.

 

5) Con relación a la fe y a la obra, también podemos encontrar otra aparente contradicción.

 

a)       En la carta a los Romanos, san Pablo expresa: "Nosotros decimos esto: la persona es reformada y hecha justa por la fe y no por el cumplimiento de la ley"... "Dios tomó en cuenta esa fe para hacerlo justo" (Rm 3, 28. 4, 22).

b)      Y el Apóstol Santiago nos dice en su carta: "Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obra está muerta" (St  2, 26)

 

En la primera cita, san Pablo enseña que con sólo creer en Dios podemos obtener la salvación y por tanto, la obra no es necesaria. La cita de Santiago, por el contrario, nos enseña que la fe por sí misma, sin obras, no produce la salvación.

 

¿Cuál de las dos citas es la verdadera? Pues las dos, porque la Biblia no contienen errores doctrinales. Simplemente, ambas citas se refieren a situaciones distintas.

 

San Pablo utiliza el vocablo fe para referirse a la Nueva Ley Evangélica. Esto lo podemos ver si leemos el texto completo: "¿Quién los echó? ¿La Ley que pedía obras? No, otra ley que es la fe. Nosotros decimos la persona es reformada y hecha justa por la fe y no por el cumplimiento de la ley" (Rm 3, 28). En este caso san Pablo utiliza el vocablo Fe en el sentido de Nueva Ley Evangélica, que no exige las obras ritualistas que exigía la Ley de Moisés, y que el Apóstol designa con el vocablo fe, pero que no está exenta de obras en favor del prójimo, como nos enseña Jesús en el Evangelio de Mateo (Mt 25, 34 - 46).

 

Santiago utiliza el vocablo fe como virtud que nos impulsa a creer todo lo que Dios nos revela y no como ley, tal como hace san Pablo en su Carta a los Romanos. Santiago en su carta se refiere a estas obras de la misericordia que el Señor exige. (Mt 25, 31 - 40)

 

Por tanto, tampoco existe contradicción entre ambos textos.

 

Estas aparentes contradicciones que hemos analizado, nos alertan sobre la interpretación que debemos hacer de los textos bíblicos porque podemos caer en serios errores doctrinales que nos desvíen de la verdadera fe y nos hagan perder el Camino que Jesús nos muestra.

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