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Martes, 07 de Noviembre de 2017 14:48

Los trastornos del aprendizaje. Sus causas

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Los trastornos de aprendizaje constituyen un motivo de preocupación para maestros, padres y familia en general.

 

Los mismos tienen lugar en cualquier etapa de la vida escolar, se caracterizan por la imposibilidad de asimilar los contenidos docentes a partir de un momento determinado y lo más significativo es que no se afecta la esfera intelectual. El maestro  va percibiendo la situación, pues no comprende el cambio dado por el niño, el que hasta ese momento había sido un buen alumno. Ni que decir de los padres, los que acuden al médico, generalmente tras haber empleado numerosos métodos, alguno de ellos totalmente inadecuados, buscando en una posible enfermedad el motivo de ese trastorno.

 

Numerosas son las causas que pueden dar lugar a esa situación. Las mismas siempre son de índole externa,  o sea, se encuentran en el medio en que se desenvuelve diariamente el menor.

 

El divorcio constituye una de las más frecuentes y que más afecta a los niños. En dependencia del manejo que los progenitores den a este evento, así será el daño que ellos recibirán.

 

La separación de los padres significa para el hijo la pérdida de la base de seguridad sobre la que hasta ese momento se apoyaba, más aún si la misma es precedida por un período de discusiones y agresiones.

Ellos deducen que a medida en que su familia se encuentra unida, ésta será más fuerte, más protectora, más segura y por lo tanto, la “ruptura” de ella conlleva a la debilidad, la incompetencia y a la ausencia de protección.

 

Otra de las causas que pueden dar lugar a los mencionados trastornos lo constituye la convivencia en hogares disfuncionales, en los que imperan las discusiones y maltratos y en no pocas ocasiones el objeto del maltrato es el mismo niño, con las correspondientes consecuencias negativas para su salud mental.

 

El nacimiento de un hermano debe constituir un motivo de alegría para cualquier niño, pero cuando a éste no le antecede una preparación adecuada, cuando la atención y cuidado de los mayores se centra en el nuevo miembro, cuando al niño mayor se le relega a un segundo plano, no permitiéndosele acercarse al hermanito por temor a que le haga daño, cuando éste percibe que ya no cuenta con las mismas atenciones de sus padres, todo esto puede dar lugar a angustia, a inseguridad, pudiendo afectarse su aprendizaje.

 

Una familia con una organización in terna estable garantiza la estabilidad de sus miembros. En ocasiones esta estabilidad se ve afectada por lo que se conoce como crisis por incremento, lo que consiste en el retorno al hogar de uno o varios miembros que ya se habían independizado. Como ejemplos se pueden citar los hijos que se divorcian y vuelven solos o con su descendencia, matrimonios con sus hijos que regresan de una insatisfactoria migración, viudez, intento de independencia frustrada. etc.

 

El debut con una enfermedad somática o mental altera la vida familiar, así como el alcoholismo o drogadicción y la invalidez de un miembro significativo para el niño, todo lo que puede generar las dificultades en el aprendizaje.

 

Los estilos educativos inadecuados proporcionan el marco ideal para la desorganización Una estructura familiar muy rígida o totalmente caótica, sin la cohesión necesaria o que  tenga  tanta cohesión que resulta “etiquetada” es susceptible de desorganizarse con facilidad, de crear caos en la personalidad en formación del niño, lo que lo puede afectar en la correcta asimilación de los contenidos del grado.

 

Los  reiterados traslados de escuelas generalmente tienen efectos negativos en cualquier etapa de la vida del escolar, por lo que representa para él el cambio constante de maestros y compañeros.

Para lograr un eficiente aprendizaje el alumno necesita seguridad, adecuada comunicación con su maestro, confiar en él. También necesita establecer relaciones de amistad, de camaradería con sus compañeros, lo que solo es posible alcanzar en la convivencia diaria con ellos.

 

El maestro debe ser una figura respetada y querida por sus alumnos. Un buen maestro es recordado siempre con amor, pero cuando éste no reúne las cualidades que debe  tener todo aquel que se decide por esa profesión y utiliza en su relación diaria con sus alumnos gritos, amenazas, burlas y en ocasiones el castigo físico, no estará cumpliendo con el deber de formar. Muchos niños, que siempre se caracterizaron por tener un buen aprovechamiento docente han sufrido dificultades en la apropiación de los contenidos cuando el maestro que tiene frente a  él no es el adecuado.

 

Otro motivo de aparición del trastorno en el aprendizaje lo constituye la repentina preferencia de los padres por uno de los hijos, motivado esto por un éxito escolar, deportivo o de cualquier índole, más cuando hasta ese momento todos recibían las mismas atenciones en el hogar. Dichos éxitos generalmente se acompañan de halagos, admiración hacia el triunfador y en los casos menos afortunados de comparaciones con el hermano que no ha demostrado las mismas potencialidades. Resulta fácil imaginar la frustración de esos niños, la que puede llevar al ámbito docente con el consiguiente estancamiento en su aprendizaje.

 

 

Todas estas dificultades pueden superarse si las condiciones que la han propiciado son atendidas. Es tarea de los padres, maestros y de la sociedad en general proporcionar al niño un ambiente positivo de amor y seguridad que le permita desenvolverse y realizar con éxito la actividad fundamental de esta etapa de la vida: el estudio. 

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