joomla templates

Lunes, 16 de Octubre de 2017 12:15

EL SAGRADO CORAZÓN

Rate this item
(0 votos)

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es una de las prácticas religiosas más extendidas entre los cubanos. A pesar de los años de silencio que padeció la Iglesia cubana, cuando se trató de borrar toda manifestación religiosa, esta devoción se mantuvo con vida. Muchos creyentes, por temor a perder el trabajo o que sus hijos no pudieran estudiar en la Universidad, descolgaron de la sala el cuadro con el Sagrado Corazón de Jesús, pero no lo destruyeron, sino que lo colocaron donde sólo pudiera ser visto por personas allegadas: dentro del escaparate, en un pequeño cuarto de la casa, etc.

 

Este culto es muy antiguo en la Iglesia. No nació como generalmente se cree, en el siglo XVII después de las revelaciones recibidas por Santa Margarita María de Alacoque, sino que se remonta a varios siglos atrás. Muchos escritores místicos medievales, como San Bernardo, propagaron la devoción a la Pasión de Cristo, poniendo de relieve las escenas más dolorosas de la misma, particularmente en las llagas de las manos y los pies traspasados y la herida del costado, con el corazón traspasado por la lanza del centurión romano, cuyo nombre, Longino, nos ha llegado por la tradición eclesial.

 

La devoción al traspasado corazón de Jesús era común en el monasterio de Helfta, en Sajonia, donde vivían Santa Matilde y Santa Gertrudis (siglo XIV) y en aquella época estaba muy extendida en Alemania en las comunidades dominicas y en las cartujas de Estrasburgo y Colonia, desde donde se extendía al pueblo. También existían imágenes que representaban el corazón de Jesús abierto por la lanza o sólo con la con la inscripción IHS o se representaba este corazón circundado de llamas o rodeado con dos manos y dos pies traspasados. También eran muy populares entre el pueblo devoto los himnos y los ritos en honor al Sagrado Corazón de Jesús.

 

Esta devoción llega a América a través de los misioneros jesuitas. La primera Iglesia en América dedicada al Sagrado Corazón de Jesús surgió en la ciudad de Cuaraparay, en Brasil, en 1585.

 

A pesar de esta extensión casi universal, la devoción al Sagrado Corazón era privada, por lo que se hacía cada vez más imperiosa la necesidad del reconocimiento oficial para la liturgia. El primer reconocimiento oficial de la Iglesia a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús ocurrió en Francia, cuando el obispo de Rennes autoriza a San Juan de Eudes a celebrar cada 31 de agosto la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, en un decreto firmado el 8 de marzo de 1670, autorizando también el uso del el oficio de la misa compuesta por este santo.

 

El ejemplo del Obispo de Rennes fue seguido por otros obispos  en toda Francia y en varias diócesis de Italia y Alemania. En este año de 1670 todavía Santa Margarita de Alacoque no había entrado en el monasterio de Paray, donde recibiría  su revelación de parte del Señor sobre la fiesta del Sagrado Corazón. Fue en 1690 cuando esta santa recibió su revelación del Señor sobre esta fiesta. Estas apariciones del Señor a Santa Margarita unida a la devoción espontánea que había surgido en casi todo el mundo cristiano, movieron a las Iglesias particulares a pedir a la Santa Sede la institución  de una fiesta del Sagrado Corazón para toda la Iglesia.

 

Las primeras proposiciones para la institución de la fiesta del Sagrado Corazón ocurrieron en 1687, en 1697 y especialmente en 1792, cuando fue promovida por el cardenal Próspero Lambertini, posteriormente elegido Papa con el nombre de Benedicto XIV (1740-1758) sin obtener resultados favorables. En 1795, se comenzó de nuevo a pedir la institución de la fiesta del Sagrado Corazón, esta vez  por iniciativa de los obispos de Polonia, logrando esta vez un resultado favorable. La fiesta fue fijada para el viernes después de la octava de Corpus Christi, entrando oficialmente en el ciclo de fiestas cristianas. Esta fecha aún se mantiene.

 

Los textos del oficio y de la misa compuestos para ella, estuvieron encaminados a esclarecer que bajo el simbolismo del corazón se quería glorificar la caridad de Cristo, que le había llevado a ser crucificado para la salvación de  todos los hombres y a instituir  la Eucaristía para el alimento espiritual de todo el género humano.

 

Los adversarios de la fiesta plantearon que la Iglesia intentaba honrar el corazón espiritual y metafórico de Cristo, no su corazón carnal. La Sagrada Congregación de Ritos aprobó el 21 de enero de 1768 un formulario de misa compuesto por el cardenal Boschi donde el corazón, objeto sensible de la fiesta era puesto en una luz más clara como expresión de la caridad de Cristo. Ambos rituales estuvieron en vigor en la Iglesia  hasta la aparición de Pío XI, que los abolió.

 

Posteriormente, el decursar de la fiesta en la historia de la liturgia, fue la siguiente:

·         Su extensión a la Iglesia universal hecha por Pío IX, en 1856.

·         La consagración de todo el género humano al Sagrado Corazón realizada por León XIII cada año en el día de la fiesta, en 1899.

·         La elevación de la fiesta al rango de primera clase con octava privilegiada hecha por Pío XI, en 1928. Este Papa introdujo un nuevo formulario para el oficio y para la misa, dotándola de prefacio propio.

 

Los nuevos textos insisten más en la reparación que los fieles deben a la caridad de Cristo, representada por su corazón, que al recuerdo de la pasión. Esta fiesta invita a la reparación debida por los fieles por las culpas cometidas contra la Eucaristía.

 

 

Bibliografía

 

Historia de la Liturgia. Mario Righrtti. Tomo 2

Escribir un comentario