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Lunes, 16 de Octubre de 2017 11:37

Las conductas humanas necesitan fundamentos

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Una reflexión muy útil en todo tiempo, en el nuestro también, a la cual hay que prestarle atenciónpara promover personas maduras y un tejido social donde aflore lo mejor tanto del ser humano, como en los grupos sociales e instituciones de los gobiernos… todos necesitamos pensar sobre ¿cómo van las cosas? ¿cómo queremos que vaya

Veamos algunos de los problemas:

 

 La corrupción sacude países, instituciones,  federaciones deportivas, grupos empresariales y quien sabe cuantos más. Este es un gran problema a escala planetaria que afecta a las personas y a las sociedades.

 La violencia de género que parecía ser cosa del pasado es una mala conducta generalizada en varios contextos, de variadas formas, muchas veces callada por las víctimas, los abusos sexuales a menores, la trata de mujeres son indicadores de que las cosas no van bien.

 La violencia de todo tipo muestra la falta de saber los límites de la acción humana en cualquier campo, las guerras basadas en los fanatismos religiosos; las acciones represivas que no reparan en nada para controlar a los delincuentes y enemigos políticos; los abusos de poder que generan reacciones poco maduras de los afectados; la imposición de los fuertes ante las necesidades de pueblos en condiciones precarias, por citar solo algunas situaciones.

 

La crisis de la familia azotada por un feminismo exagerado, por las tendencias del amor libre, por la equiparación del matrimonio de la pareja humana heterosexual a ‘parejas’ del mismo sexo; las campañas de abortistas que no miden el alcance de eliminar un ser generado biológicamente; los mercaderes de materiales pornográficos que distorsionan el verdadero amor y el sentido adecuado de la sexualidad en el matrimonio. Estas crisis muestran que las cosas no andan bien.

 

La calidad de vida pasa por una conducta adecuada para el bienestar personal y social. Decía D. Chopra médico famoso por sus escritos: “la salud espiritual y la responsabilidad moral son dos de los dones más preciosos que se pueden ofrecer”. Tomemos esta línea conductora para centrar nuestro modo de pensar y actuar civilizadamente, esto es, crecer integralmente como persona, hacer crecer a nuestros seres queridos y al entorno en que nos desenvolvemos siempre con acciones positivas.

 

Hay un principio proclamado por Jesús que es clave para las relaciones humanas… “ama a tu prójimo como a ti mismo”. El principio central del Cristianismo la llamada –ley del amor- nos lleva a amar y servir, a dar, poner todo empeño para propiciar la felicidad de todo-otro, a respetar a todos como uno quisiera que lo respetasen. Si es cristiano, esta ley tenerla activa en nuestra inteligencia para guiar afectos y conductas. Si no lo es, considere su valor. Según mi percepción muchas personas llevan este principio en la práctica aunque no digan de donde lo sacan. La ley del amores una fortaleza; eldesamor, la intolerancia, la falta de consideración… son debilidades de la condición humana.

 

Apoyado en los estudios de Lawrence Kohlberg un autor importante en criterios para la formación de la conducta moral. Plantea que “el desarrollo de un pensamiento y conducta moral tiene un fuerte elemento intelectual”. Su tesis se basa en “el desarrollo humano a través de tres niveles y siete estadios morales”. Los estadios morales están incluidos dentro de los niveles. Bueno sería que consulten los libros y trabajos sobre el autor. Las capacidades de cada persona condicionan en buena parte el desarrollo cognitivo y por tanto la formación paulatina de una conciencia sobre la moralidad de las acciones y las costumbres.

 

Hemos visto la importancia de la concepción de las personas con quienes interactuamos con el debido respeto, basados en la ley de amar a todo-otro por encima de consideraciones como la idiosincrasia de las mismas, guardando siempre nuestra identidad. Toda persona necesita tener lo que muchos llaman “un código moral”, que parte de los códigos establecidos por las religiones y las leyes sociales.

 

En una entrevista a una cantante famosa del patio le preguntaron… “tú nunca estuviste metida en chismes e intrigas tan propios del ambiente artístico”, ella contestó: “mi abuela me enseñó a tratar bien a las personas, a no estar metida en esas conductas, además lo observé en mis familiares”. La predicación y el buen ejemplo van de la mano para ser efectivos.

 

Una persona que desea aportar a su entorno lo mejor de sí, requiere conocer cuáles son los límites de las inter-relaciones. Este aspecto es clave. Un ejemplo, en un medio laboral, los que son mal hablados, sueltan palabrotas como si nada y emiten opiniones groseras sobre algunos compañeros ausentes, no caen bien. Antes los padres inculcaban esta  conducta… “hijo, en la vida hay que ser medidos. Respeta para que te respeten, no ofendas de palabra a nadie, sé considerado”. Uno respondía, ¿y si me ofenden o hablan mal de mi? Entonces replicaban: “te defiendes midiendo bien tu forma de responder”.

 

Un punto esencial en las conductas es conocer hasta donde podemos llegar con nuestras acciones teniendo en cuenta a cada individuo, a cada sector social. La conciencia moral nos lleva a distinguir el bien del mal, para ello hay que definir “lo bueno de lo malo”. Hoy que están sobre la mesa los valores aportemos contribuyendo en todo lo posible a rescatar los atributos que hacen a la persona. Ayudemos a despertar “el fondo positivo de todo ser humano ya que es ‘en ese fondo’ donde se rescata a sí mismo, donde se forman los buenos principios y valores”.

 

Para concluir unas ideas sobre las actitudes… “Cuando intelectualmente comprendemos algo, es necesario que anclemos en el corazón esa comprensión y la transformemos en una actitud que estamos dispuestos a asumir.  Son infinitas las maneras como podemos actuar, y toda acción implica una elección que se refleja inmediatamente en el ambiente donde vivimos”.

 

 

Bibliografía

 

 

  1. L. Kohlberg en: Aprendizaje y Cognición. T.H. Hardy, R. Jackson, 4ª. Ed, Prentice Hall, 1998
  2. C. Rogers. El proceso de convertirse en persona. PAIDOS PSIQUIATRIA. 7ª. Edición, Barcelona, 1992
  3. A. Rochais. La persona y su crecimiento. Fundamentos antropológicos y psicológicos de la formación PRH. PRH- Internacional. Madrid, 1997
  4. J. Piaget  en: El Desarrollo de la Conducta. Javier Palanca nº 23 3º A pdf. En: Psicología. Zip
  5. F. Torralba. Pedagogía del sentido. 2ª. Edición. PPC, Madrid, 1998
  6. JE. Collazo. La formación de la conciencia moral. En proceso de publicación, 2015
  7. Ineco. Libro de las Actitudes. 1º ed. Buenos Aires: Errepar, 1994

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