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Lunes, 16 de Octubre de 2017 11:33

BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DE LAS FUNDADORAS DE LAS RELIGIOSAS DE LA ASUNCIÓN 1817-2017

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Un bicentenario ¡se celebra! Más aún cuando se trata de nuestras madres, a quienes debemos la vida de la congregación. Al celebrar el aniversario del nacimiento de Anne Marie-Eugenie Milleret (Sta. María Eugenia de Jesús) y de Catherine-GertrudeO´Neill (Madre Teresa Emmanuel), queremos celebrar toda su vida y toda su amistad al servicio del Reino, de una fundación y de un proyecto.

 

Esta amistad les permitió superar muchos obstáculos que se interponían en la camino de la recién nacida Asunción. Acogida como un regalo, se tejió entre sombrar y luces, llena de una humanidad que resuena en el misterio de la Encarnación, fundamento de la Congregación. Nuestra celebración es  una inmensa acción de gracias por este camino de amistad y por la “gracia particular” de cada una de estas dos mujeres, que se dejaron guiar por la mano amorosa de Dios desplegando todas su energías al servicio del Reino”[1]

 

DOS PIEDRAS DE FUNDACIÓN

 

Ana Eugenia Milleret nace en Metz, Francia el 26 de agosto de 1817 en el seno de una familia poco creyente y es llamada por Dios a gozar de la vida eterna el 10 de marzo de 1898.

 

Jovenyrecién convertida, pero consciente de sus grandes valores, heredados de lo mejor del siglo XIX. Es hija del este de Francia, país realista y trabajador.  De su padre hereda la capacidad de adaptación, el saber hacer, el atractivo hacia lo atrevido. De su madre el equilibrio, la apertura, el amor a los pobres y la fuerza de voluntad. Sentido común, prudencia innata, con una gran sensibilidad a la que le gusta el análisis y la introspección, también, inquieta y serena. Gobernada por su corazón, independiente. Intuye fácilmente y por eso va a lo esencial. Los grandes horizontes evangélicos hacen vibrar su alma. Pasa sin titubear a las consecuencias concretas y prácticas. Es desde el principio la piedra fundamental.

 

En lo mejor de la educación de María Eugenia, en lo que ella recibió desde su infancia, se dibujaban ya algunos rasgos de lo que iba a ser la Asunción. Es un don que vamos a celebrar una vez más, dando gracias por sus padres, por la educación de la que se benefició, con sus éxitos y fracasos. Las carencias que ella experimentó no le impidieron caminar en la vida, crecer en humanidad o atreverse a la santidad. Es el signo de que incluso nuestras heridas o nuestras fragilidades son resquicios por donde puede pasar la gracia. Santa María Eugenia acogió su personalidad, con sus sombras y sus luces, con una gran lucidez. Supo tener sobre ella misma una mirada de verdad, se dejó ayudar y acompañar en camino hacia la realización de su vocación. ¡Cuántas personas en nuestros diferentes países se han identificado con su experiencia, sacando de ella recursos para vivir la suya propia!

 

El primer encuentro fundador de su vocación tuvo lugar con el Señor, durante su Primera Comunión, la Navidad de 1829. Ella hizo la experiencia de la grandeza de Dios y de su amor por ella, un amor atento que la sostuvo durante toda su vida. Adolescente, mientras se hacía preguntas esenciales sobre el sentido de la existencia, encontró en la palabra del Padre Lacordaire una iluminación que abrió la puerta a una relación personal y profunda con Cristo. Después vino el P. Combalot -don de Dios- con la misión de iniciar la Congregación, muy pronto puesta en manos de María Eugenia y de las primeras compañeras que él había encontrado.”[2]

 

Marìa Eugenia de Jesús fue canonizada el 3 de Junio del 2007. Fundadora de una congregación a los 22 años junto a Teresa Emmanuel, fue una mujer de fe audaz, abierta a las necesidades de su época. Soñó con una transformación de la sociedad por la influencia del Evangelio a través de la educación de la mujer y de los jóvenes.

 

Catalina O´Neill nace en Limerick, Irlanda, el 3 de mayo de 1817. La segunda, de una familia de cuatro hijos, dos varones y dos mujeres, poseía una fogosidad, un ímpetu espontáneo sin cálculos. No será más que de Dios “Mi vida será para la gloria de Dios, mis obras para la gloria de Dios, mis pensamientos para la gloria de Dios”. Una imaginación muy viva. Una sensibilidad exaltada., Rebelde a toda disciplina impuesta. Apasionada en sus quereres, alma de fuego. Una joven llena de cualidades y también de grandes defectos. Valiente, con un gran sentido poético; delicada y frágil, a la vez con una gran capacidad de liderazgo Sus grandes cualidades serían un día motivo para dar gloria a Dios. Sus padres se distinguieron por su participación plena en la vida de la Iglesia. La fe y el sentido religioso fueron herencia de su familia.

 

Catalina adopta en la vida religiosa el nombre de Teresa Emmanuel. Co-fundadora de las Religiosas de la Asunción, fue maestra de novicias hasta su muerte el 2 de mayo de 1888.

 

Ella formó en la espiritualidad y valores de la Asunción a las primeras hermanas de la Congregación. Con la experiencia de Dios recibida como un don, aportó la fuerza de la fuente contemplativa de nuestra espiritualidad…” Estas dos palabras “Solo Dios” divisa de la Asunción, fueron el programa y la ley de su vida, son el resumen de toda la historia de su alma.”[3]

 

Mujeres de fe y acción, María Eugenia y Teresa Emmanuel sacaron la fuerza para avanzar, de la fuente de su relación con Cristo y recibieron de Él, el don de la perseverancia en las pruebas. Ambas contemplaron su tiempo con una mirada de fe y esperanza a diferencia de las corrientes espirituales y religiosas de su época consideraron al mundo  como lugar de revelación y gloria para Dios. Jóvenes aún se sienten llamadas por Dios a fundar una congregación religiosa para aportar un cambio radical en la sociedad de su tiempo, haciendo que éste se deje penetrar por los principios, valores y visión del Reino de Dios que Jesucristo vino a anunciar e instaurar en la tierra.”[4]

 

Las fundadoras de la Asunción, comprendieron que Dios tiene un proyecto sobre el mundo y que cada uno está llamado a colaborar con él. Y que la luz de la fe cristiana es fuente de coherencia. Madre María Eugenia cree en las consecuencias sociales del Evangelio, si éste se vive en su poder de transformación de la sociedad.

 

Se trata de comprender nuestro tiempo y de educar en la perspectiva cristiana de acuerdo al Evangelio. “Dar a conocer a Jesucristo, libertado y rey del mundo; enseñar que todo le pertenece, que presente en nuestras almas por la vida de la gracia, quiere trabajar en cada uno de nosotros para la gran obra del Reino de Dios; que cada una entre en este proyecto, ya sea para rezar, para sufrir o para actuar; que negarse a ello, bajo cualquier pretexto, es apartarse del mayor bien y tomar el camino del egoísmo. Les aseguro que para mí, esto es el principio y el fin de la enseñanza cristiana” MME

 

Ellas confiaron en la capacidad de la mujer para realizar esta transformación de la sociedad. “El fin de la educación es que, una vez que están ya en el mundo, sean mujeres cristianas capaces de llevar los pensamientos, los sentimientos, las costumbres cristianas al seno de la familia” (MME Cap. 28-04-1889)

 

Marìa Eugenia y Teresa Emmanuel amaron su tiempo, amaron la Iglesia y con realismo quisieron dar una respuesta convencidas de que su proyecto era la causa de Dios. Su fe les proporcionaba, no solo la audacia, sino también la resistencia, no solo la energía para actuar, sino también las fuerzas de hacer frente a la incomprensión, la oposición e incluso la persecución. Su fe y su amor a Cristo les permitieron hacer la unidad; su obediencia a la voluntad de Dios y el sentido de su llamada conservaron sus miradas fijas en su ideal: Jesucristo y su Reino.[5]

 

Las religiosas de la Asunción presentes en 34 países y 4 continentes, unen la contemplación a la educación, en sectores muy diversos. El dinamismo apostólico nace de una vida de oración y adoración, y de una intensa vida fraterna. Contemplan a María en su misterio de la Asunción.

 



[1]H.MartineTabsoba, superiora general de las Religiosas de la Asunción-La colmena y la barca. María Eugenia y Teresa Enmanuel. Dos vidas en seguimiento de Cristo.Paris, 2,017

[2]Hna.MartineTabsoba, Superiora General. Carta a la congregación 10 de marzo de 2017

[3] Monseñor Gay.Alocución en el servicio de los 30 dias de su fallecimiento. Paris, 02-06-1888

[4] Un legado por descubrir “Amantes de su tiempo”.Hna Leila Salinas y Hna Violeta Pacas. R.A. provincia de Centroamérica y Cuba.

[5]Idem

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